DERRIBADA LA LUZ
Derribada la luz,
los ojos...
a qué se destinan.
¿Al hurto de los siete colores del arco iris,
a buscar aquellos recuerdos que echamos al fuego,
a la serenidad para aceptar las cosas?
¡Cómo actuar!
¿Escrutar en la tenebrosidad que
ennegrece la pupila,
seguir la prolongación tortuosa de la misma,
deslizarse como sangre por las venas
hasta rozar el extravío,
para luego descender hacia una profundidad
donde se manifiesta un sol
que desaloja sombras?
¡Cómo actuar!