sábado, 23 de marzo de 2013

Pobreza:

Ay, la pobreza.
     
A nadie le gusta ser pobre:
asusta,  
           identifica,
                          avergüenza.     

Hiere la vista contemplarla.

Va mostrándole al mundo su identidad impúdica.

Más la pobreza no quiere
el rechazo.       
        
Si, por una eventualidad, llamara a tu puerta
no la repudies,
                         no contagia.

Búscale un cobijo para su frío.

Es una tórtola que, en vértigo de vuelo,
viene hasta ti a poner una flor sobre tu mano.

miércoles, 20 de marzo de 2013



Dónde estás cuando asoma la luna,
cuando mi corazón a gritos te llama,
dónde estás al despuntar la mañana,
cuando desde la más lejana estrella
en sigilo, clama mi extravío.
Cuando más allá de tus ojos,
los míos no alcanzan a ver entre la diluida lluvia del corazón.
Acude a mí llamada,
si tú estás todo alcanza su armonía. 

miércoles, 13 de marzo de 2013


La muerte y la vida.

No se cansa la muerte de mendigar. Hoy ha venido a pedir.
Mi “vida” le ha dado pan, más eso no la contenta,
por ello le ha regalado un hermoso día de sol, restándoselo a sí misma.
Se va…, aunque torna luego a llamar a la puerta, ¡ella es tan desconcertante!
Mi “vida” le da a beber agua de la buena suerte.
Parece le supo a poco. Descarada se lo dice, mientras marcha.
Antes de lo acostumbrado hace acto de presencia, ya se conoce el camino.
Llega con gesto marchito.
Mi “vida” siente aprensión y le brinda un buen descanso,
ofreciéndole su lecho, ha sabiendas de que no hay otro… 
(Abusadora la muerte juega con su esplendidez)
Mi “vida, piensa”: Mañana descansaré. Y guardó vigilia.
Misericordiosamente, custodió a la masa imberbe.
Fundiéndose mi “vida” con las sombras, la muerte y su reposo.
A la mañana siguiente sin decir adios marchó.

No tardaría en hacer aparición y esta vez pidiendo “plata”.
y pareciéndola poco reclama una segunda dádiva.
(Cada vez exige más) ¡Ella es tan impertinente!
Mi “vida” miró el rostro descompuesto de la muerte y le cede su alegría.
La infame se regodea…

Regresó una última vez, requiriendo todo cuanto “mi vida” poseyera.
Mi “vida” desconcertada, en vez de enjuiciar lloraba.
Y no teniendo más que dar le cedió su corazón,
le entregó… su propia alma.

jueves, 7 de marzo de 2013


Llueve mansamente.
Después de la lluvia brilla el claro cielo, luce el arco iris...
¿Lo ves tú mujer?
Las aves trinando extienden sus alas al alzar el vuelo...
¿Las ves tú mujer?
Canta la mañana, repican campanas; suenan en mi alma...
¿Las oyes, mujer?
¡Es la primavera! Florecen las ramas. El viento te llama...
¿Lo escuchas, mujer?
El eco suspira. Un suspiro vuela buscando tu huella...
¿Dónde estás, mujer?
Asómate al mundo. Siente el universo. Admira su armonía y... 
¡Mírame a mí!


En el día de la mujer, para cada mujer.