martes, 29 de mayo de 2012



Desde qué lejana loma me viene tu voz,
flor rústica, de sedosos pétalos, de fragante colorido.
Florecida rosa, que al viento asciende tu fragancia.

Tu, milagro de la naturaleza, me estas enseñando a amar.

domingo, 27 de mayo de 2012


Hay que reconocer que el hábito me sienta bien. Resulta hasta cierto punto interesante ponerse el disfraz de otro. Tenía ganas de hacer algo así: vestirme de San benito, subirme a lo alto de una estrella y limitarme a observar.
Desde el instante en que lo hice dejé de ser el que había sido hasta entonces, ahora soy distinto, con otra personalidad y tiene sus ventajas. También influye bastante el cambio de ubicación. Menudo privilegio. Desde aquí arriba puedo contemplar la tierra, la tengo bajo mis pies, con sólo fijar la vista, alcanzo a ver el mundo sin que me afecte. Y sin necesidad de moverme. Es el universo el que gira alrededor mío.
Que bonito vivir de esta manera.
Desde luego, nadie, me hace despojarme del hábito ni regresar a la tierra. Enmascarado y por encima del mundo, se vive felizmente.  

jueves, 24 de mayo de 2012


Aquí vinimos a descansar –expresó mi esposo, con voz en grito, al verme recién levantada con las zapatillas de deporte puestas. ¿A qué vienes tú mujer?
Vengo a liberarme del tedio y la monotonía. Vengo para dejar de oír el lastimero ladrido del perro de la vecina. Vengo para ver lo que un tiempo antes no existía y sentir el bienestar furtivo que aquí se recoge: recordar lo que es estar vivo. Vengo, especialmente, para estar a solas contigo y a recobrar desde este mismo instante, la alegría. 

jueves, 17 de mayo de 2012


Aquí vinimos a descansar –expresó mi esposo, con voz en grito, al verme con las zapatillas de deporte puestas-. ¿Quieres decirme mujer, a qué vienes tú?
Vengo a liberarme del tedio y la monotonía. Vengo para dejar de oír el lastimero ladrido del perro de la vecina. Vengo para ver lo que un tiempo antes no existía y sentir el bienestar furtivo que aquí se recoge: recordar lo que es estar vivo. Vengo, especialmente, para estar a solas contigo y a recobrar desde este mismo instante, la alegría. 

martes, 8 de mayo de 2012


Con estupor observé como un autobús rojo que circulaba por la calle, iba expulsando por el tubo de escape, además de gases contaminantes, el asma de un jubilado, la pereza de una pija adolescente, la tos convulsa de un fumador, la migraña de una asistenta por horas, el sueño atrasado de un estudiante de COU, la frustración de una mujer separada, el fiasco de un emigrante, la gastritis del dependiente de turno, el insomnio del camarero de un pub e incluso, el mal humor del conductor. Todo aquello conformó una nube oscura e insana que obnubilada los sentidos de los viandantes; razón por la cual las personas que tuvimos la desdicha de encontrarnos cerca fuimos los más afectados.
Aunque gracias a ello y al espíritu solidario que sobrevuela la gran Ciudad, y nos va suministrando la dosis adicional nos hallamos en la inopia, sin voluntad para quejarnos… de nada.

martes, 1 de mayo de 2012


Como perros perdidos en la noche.

Para qué equiparse hasta la frente
Para qué maniobrar con el rencor
Para qué disimular
Para qué llorar por llorar
Para qué encararse contra los demás, hermanos
Para qué dar pasos de ciega congoja o amargo desamparo,
para qué.