miércoles, 21 de febrero de 2018


Cuando los miedos vinieron a perturbar mi reconfortante sosiego, guardé silencio.
Cuando vinieron a apoderarse de mi alegría, no pronuncié palabra. (El asombro me dejó sin saliva en la boca).
Cuando los vi, en la penumbra de la luz, adentrarse por la claraboya esperando romper, en mi interior, esa sutil frontera que divide un corazón, callé. (La congoja me llevó hasta el término de lo indecible).
Cuando vinieron finalmente a buscarme, no me rebelé, cerré los ojos. (Las sombras cayeron sobre mí, cubriéndome de una opaca marisma). La noche lo cubrió todo.
Más la oscuridad todo lo revela.
Y cuando llegó la aurora miré más allá de la dominación establecida y pude ver un pálido reflejo depositándose en mis ojos y sentí un aletear en el pecho, como un vuelo de palomas.
Creí mi realidad.
Había dejado atrás una larga noche de invierno.

viernes, 2 de febrero de 2018

Viene tu voz y un alborozo crea.
  Viene tu voz como ola anticipada
a difundir el eco que reposa

     en la espiral abierta de la llama.