sábado, 29 de junio de 2013


El que viene detrás, no tiene por qué seguir mis pasos.
A veces ocurre, que el que parece seguirnos, camina delante de nosotros.
Apresurarse en los pasos no contribuye a recortar distancias.
Aquel que nos precede, de tanta agitación, va quemando sus alas, se deslíe en sus señas de identidad a la vez que se desliza.

El que viene detrás toma en sus manos el testigo, si bien se mueve a un ritmo más pausado, relativiza el momento, pasa las hojas de los días con cautelosa naturalidad. Se mete el sol en los bolsillos para, llegados los fríos, templar sus manos.

El que viene detrás, se desplaza en la costumbre, destila la memoria de sus ancestros, recoge los arpegios del canto universal. Se refunde en los colores, se vuelve termal.
Cargado de solemnidad, levanta la cabeza para ver mejor la vespertina claridad y se asombra de que todo venga a sus ojos; se deleita en la idea de creer que no está lejos de alcanzar la orilla.


El que viene detrás, envara el cuerpo, sustenta la voz, se crece en sus ojos, ríe, llora, airea sus carencias, salva el honor de los que nunca llegan.

jueves, 27 de junio de 2013


FÉMINA

Eres dolor constreñido en un gesto,
rictus amargo cosido a una piel
que, un asesino del arte,
en un arranque de ira, dejó impreso su furor.

Así quién tenga el honor de contemplar la muestra
podrá ver, en todo su esplendor,
la mejor obra que ningún artista
ha podido mejorar.

martes, 25 de junio de 2013


Si no fuera envidia, orgullo herido, si no fuera 
ola entristecida, hiriente aire,si no fuera noche oscura
¿serías tú mi suerte adormecida?

domingo, 23 de junio de 2013

Como perros perdidos en la noche.

Para qué equiparse hasta la frente
Para qué maniobrar con el rencor
Para qué disimular
Para qué llorar por llorar
Para qué encararse contra los demás hermanos
Para qué dar pasos de ciega congoja o amargo desamparo.
Para qué.

Mejor, pelear por todos,
plantarle cara y batallar con justa valentía
y en razón de una causa esclarecida, como el amor,

o la amistad desinteresada. 

jueves, 13 de junio de 2013


LAURA
Laura estaba terminando de abrocharse la cremallera de su vestido blanco, cuando siente que llaman a la puerta de la habitación.
-         Pasen.
Un instante después aparece su madre, exclamando.
-     Oh, hija mía, pareces un ángel... Un ser irreal... Un sueño... Permite que te ayude...
Con manos temblorosas y sin dejar de hacer comentarios halagüeños, procede a colocar bien el tocado. Al terminar de dar los últimos retoques, se separa unos pasos y vuelve a exclamar:
-         Eres la reencarnación de un sueño, verdaderamente...
Enternecida sale de la estancia, limpiándose los ojos con su pañuelito de seda.
Entonces, Laura, se gira hacia el espejo y al verse reflejada en el cristal se queda quieta, como extrañada: “No me reconozco ¿Seré yo, en verdad?” Y cree escuchar el eco de su propia voz contestándola: “Eres un sueño, un sueño, un sueño...”
Y como en un sueño siente que la levantan en vilo unos hombres muy fuertes que, de improviso, han aparecido en la estancia. Laura se mengua atemorizada, más entre esas personas cree distinguir la voz de su amiga del alma, que dice:
-         Vamos, Laura, no querrás que el novio se impaciente por la espera y termine yéndose, antes de la boda.
Se la llevan casi en vuelo hacia el coche que parte rumbo…
-  ¿Vamos a la Iglesia? – y su pregunta se queda en el aire.
<<Laura, acepta usted a Ignacio por esposo y promete amarle todos los días de su vida...>>
-         Sí, quiero. Síí, quieeero. Síííí, quiero. ¡Síííííiii, quieroooooo!...
-         Laura, hija, ¿me oyes?, despierta.
Y Laura, entreabre sus garzos ojos. Mira desorientada a un lado y a otro hasta que su turbia mirada se fija en la figura de su madre que la observa afligida.
-         Mamá, ¿por qué me has despertado cuando más feliz estaba? Vivía un sueño maravilloso...
-    Cualquiera lo diría viéndote, hija mía, has debido tener una pesadilla. Pero, gracias a Dios, has despertado de ella.
-         Mamá, estás equivocada, fíjate bien. ¿No ves que voy engalanada con un primoroso vestido blanco?
La madre permanece unos segundos en completo silencio, luego, con temblorosos dedos introduce la mano en el bolso, saca un espejito y se acerca sosteniéndole para que Laura pueda verse en él.
-         ¿Quién es esta persona? -pregunta Laura. No la conozco de nada, parece un ser… fantasmal, una loca.
-         Es un ángel, hija, un ángel bueno. Es… una visión asombrosa.

Y conmovida sale del recinto psiquiátrico, limpiándose los ojos con su blanco pañuelito de seda. 

domingo, 9 de junio de 2013



Me olvidé… olvidarte.
Y evoco tu ruego:
¡No me olvides nunca, ni dejes de amarme!

Cómo he de olvidar si yo reclamaba:
¡Tu quiéreme, amor y nunca me abandones!
Acaso tú, tú... ¿ya lo olvidaste?

A mí me es imposible, ni por un instante, olvido.
Y evoco, una y otra vez, tu ruego:
¡No me olvides nunca ni dejes de amarme!

No obstante, tendré que olvidarte…
y olvidar los besos que me diste,
antes, antes... de tu ida.

Más, recuerda, amor,
que para olvidar no basta con irse,
ni con alejarse.

No se va el recuerdo por eso,
y tú bien lo sabes.
Para los amantes no existe el olvido.


¡Los grandes amores son:  INOLVIDABLES!