Ahora que mi vida cabe en una bolsa, salgo cada mañana a capturar el prodigio del amanecer.
Hay en esa luminiscencia del alba como un arco iris de matices suaves reflejado
en esa hora de apacible calma. Es una luz especial que alumbra mi
entendimiento. Embriagada, además con el canto de los pájaros y el olor de las
lánguidas violetas, miro al sol y me deja deslumbrada.
La vida es fascinante: es un
indescriptible milagro.
