El destino del hombre está suspendido en un instante.
Si el
hombre cierra los ojos y si sopla un aire favorable podrá sentir,
como es
soplado hacia delante.
Pero si ese mismo instante se mueve a contracorriente,
llevará consigo el peso del destino del hombre hacia sabe dios que acomodo.
El
hombre anhela por encima de todo sobrevivir.



