jueves, 27 de noviembre de 2014

LA VISITA
Hoy he venido a verle y no estaba.
Por lo cual, ni una bendita alma se persona a darme la bienvenida.
Ni a decirme adios.
Cruzo el zaguán con el legajo de papeles enrollado bajo el brazo,
en un ensimismamiento laborioso.
Dejo atrás cuatro paredes, dos vetustas higueras y una enredadera injertada en la corteza de su tupido ramaje. 

Ajeno de reclamos, se desplazan mis huesos viejos.
La oscura acometida de las sombras hostiga a mis doloridos pies.
Un frío de nieve se cuela entre las solapas del desgastado gabán.
Con pasos ausentes me dejo ir, en tan solitaria saciedad.
El pensamiento fijado en una idea: debí tener en mente que pasaría a visitarle hoy.
Me asigno como un deber ineludible, el hacer un calendario de futuras visitas.

Desolvidado de la hora y el término, no reparaba en torno mío.
Un hilillo de espuma salivosa se desliza por mis amoratadas comisuras.  
En un desierto vacío de espacios, me paro.
Del oscuro silencio, surge la voz de alguien.
Tardo en reconocer que es mi afectada voz la que silba entre mis labios.
Definitivamente estoy extraviado.
No sé volver.
La dama blanca de la noche emerge detrás de un nimbo y besa mis manos,
como alentándome.
Yo no andaba de una contestación afirmativa, yo... no me encontraba.
Yo vagaba en un laberinto de espejos.


lunes, 17 de noviembre de 2014


Cuando, de repente, en un sonoro día
comienzas a apreciar un vacío aislamiento,
y te sientes extrañamente solo
entre expectantes sombras de silencio,
cuando una nube invade el soberbio cielo,
turba la mirada de los agrisados ojos
del arrogante león -que fueras-,
mil pájaros aletean
en la nave oscura de tus pupilas:
lo inmediato se rebela en evidente desorden
sedimentando en la sangre, el recelo. 

martes, 11 de noviembre de 2014




Escapémonos, huyamos, en la callada hora.
Perdámonos en el vasto imperio de los púberes días confundidos en el intenso flujo que todo lo confunde, nada lo aquieta y a todo se sucede.
Extraviémonos por el agreste universo que desvela la tarde.
        Pisoteemos las sedas que deshilachó la fatiga, y avancemos.

Hay vida más allá de los miedos. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

AMARTE en la hora lunar
siendo testigo mudo el sentimiento.

Amarte entorno a un marco de tupido verdor
a son de la corriente de un riachuelo.

Amarte en el jardín secreto de los sueños
con la libertad del pájaro o la flor.

Amarte cuando cae el silencio
sintiéndote desnudamente estremecida.
Sabiéndote viva,
sabiéndote luz y desde la cual vivirme.
Porque duele esperar,
porque duele el grito de la carne.

Amarte en la evidencia de un abismo de tiempo:
hasta que tu alma me de la libertad.

Amarte entre tanto la naturaleza me pronuncia en tus labios.