sábado, 11 de octubre de 2014

Escribo a la fresca sombra de una acacia.
Escribo desde la incierta realidad.
Escribo a la orilla del mar, oyendo la música del agua, el ir y venir de las olas.
Siento como se mecen las letras sobre el papel al compás del océano.
Y veo como las algas lloran un miedo pueril que a la vez se adueña de mí ser.


Más luego releo lo escrito en esa cara obrera, en esa mirada azul, en esa boca de finos labios.

lunes, 6 de octubre de 2014


Diálogo 
entre el y ella

  El:        ¿Cómo es que te has levantado hoy tan temprano?

Ella:         Me voy a andar.

   El:         ¿A andar?

Ella:         Sí, a andar.

   El:         Pues... anda, anda.   

Ella:        ¿Te estás quedando conmigo?

   El:         ¿Yooo?

Ella:          Sí, tuu…  

  El:          Solo he dicho que está bien que andes. 

Ella:         Por eso lo hago, porque es muy sano andar.
 
  El:         Claro mujer, por eso mismo: ve, vete, a andar.

Ella.        Me voy, sí, ya salgo... a andar.