lunes, 4 de febrero de 2019

Verano.  
El verano es una estación muy dada para retomar esas lecturas que se van posponiendo, bien por falta de tiempo u otras razones. La poesía, por ejemplo, reactiva la imaginación y deleita. Reporta un alivio balsámico al desasosiego.

Estar ocioso, no sólo es descansar, que sí que es muy, muy necesario hacerlo, y de igual modo viene bien reflexionar despaciosamente, y deliberar sobre muchas cosas.

Acaso sea en esos días de asueto cuando se está más receptivo y mira uno con más apreciación lo que tenemos a nuestro alrededor y/o nos atañe. Acaso sea también el mejor momento para ahondar en asuntos diversos y explorar en la propia conciencia.
Y hacerse preguntas…
Qué hago, hacia dónde voy, qué me falta, qué bien poseo…
Estas y muchas otras interrogaciones pasan por la cabeza en días veraniegos.
Merece la pena dedicar unas horas a recapacitar, con sosiego, sobre todo ello. Dejemos en suspenso otros compromisos.

Algunas veces nos vemos obligados a tomar algunas decisiones que debimos tomar antes: emprender la búsqueda de ciertas verdades, por ejemplo.
Uno siempre imagina que tendrá ocasión de hacer lo que ha pensado hacer o decir o aclarar cosas. Pero no siempre es así.

Todo da vueltas y vueltas como un tiovivo, los pensamientos giran y se mezclan en un remolino de ideas y te arrastran primero en una dirección y luego en otra. Y no atina a conectar con la realidad que le envuelve.

Seguimos buscando refugio en los libros, en los juegos, el deporte… pero sin encontrar lo que realmente buscamos.
Es un sin vivir como nos montamos la vida.

En horas bajas se refugia uno en un rincón del tiempo…
Frente al gran océano que se extiende como una alfombra sin bordes. Y mira el ocaso mientras escucha las cantarinas aguas. Y en esa actitud armónica donde se queda inmóvil el tiempo, encuentra algo parecido a un bote salvavidas.


Más allá de este espacio, de esta limitada calma, se percibe otros universos.

miércoles, 30 de mayo de 2018


TIERRAS BAJAS

Aún no ha acabado el tiempo.
Todavía persiste el tiempo de las sombras,
Pero no ha acabado el tiempo.

Falta un trecho ciertamente angosto,
mirando paisajes sin paisajes
en tierras bajas.

Por ello, ay, peregrino: habrás de seguir sin ruido,            
sin ruido.

Únicamente el canto de los pájaros
y el sueño caliente en el pecho.

Y el corazón ahí, ahí.

martes, 29 de mayo de 2018


DAME UN BESO...
Dame un beso de amanecida que rompa el hielo de mi desdicha.
Dame un beso sobre mi frente que baje por las cumbres de Occidente.
Dame un beso que sepa a beso y venza al crispado desaliento.
Dame un beso de media luna, que disipe mis miedos y mis dudas.
Dame un beso de llanto déjale caer en el aljibe soterrado de mi boca.
Dame un beso encendido, haber si deshiela la sangre y mi apatía.
Dame un beso en múltiples lenguajes sobre la misma base del sentimiento.
Dame un beso de agua, fresquísimo respiro para mi ajada boca.
Dame un beso, no busques pretextos, mi boca está sedienta de tu resabio.
Dame un beso desnudo de promesas, el inclemente invierno va quedando atrás.
Dame un beso en mis deslustrados labios con el sonoro canto de la tarde.
Dame un beso, venturoso, despojado de soberbia.
Dame un beso sofocado, con celeridad de vuelo que enaltezca el aprecio.
Dame un beso descarnado, en el cálido valle de la ilusión.
Dame un beso sin fin para sobrevivir a esta derrota. 
Dame ese beso que baila en tu boca. Prende la hoguera que anida en mi centro.

viernes, 11 de mayo de 2018


Tuya es la noche, lo oculto y el misterio,
tiempo para soñar o para el ensueño.
Tuyo es en la noche el plácido sosiego,
más ¿entro yo en tus cálidos sueños?
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Va paseando tu ausencia con mi miedo.
Va por el oscuro borde del silencio,
sujeta a mi espectro.
Va tu ausencia de la mano
con mi dolorida soledad.
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Un chispazo de luz en medio de un pensamiento triste.
Pero el momento de los descubrimientos pasa,
los espíritus nos abandonan y lo que queda bajo la montaña de los hallazgos más estrafalarios es algo verdaderamente lamentable.
Nuestra imaginación, siempre insaciable,
engulle ávidamente toda brizna de emoción.
Sumido en el marasmo,
                                       desalentado,
                                                            el corazón.
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La amistad de las estrellas
Sentirse parte de un universo que se auto-organiza.
Ser de muchos signos una minúscula señal,
voz agitadora henchida de grises sesgos.

Si somos parte, si todo lo demás está también en uno,
si de incontables granos se forma una espiga
si de numerosas espigas se demarca un trigal,
de muchas derrotas, acaso, pueda alcanzarse alguna gran victoria.
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Ahora
cuando la muerte ronda por los ojos,
yo y la persona que apenas fui,
conversaremos cara a cara
de aquellas cosas que nunca se dijeran antes.
Pulsaremos las lejanas luces
para ver la expresión que muestran los retratados.
Ahora
amordazados al ocaso
nos diremos aquello que nunca nos dijimos.

lunes, 30 de abril de 2018


Quiero saciar mi locura con el candor de una flor.
Quiero laureles que orlen el despejado semblante.
Sentir el tacto de las hojas de una mimosa en mis dedos.
Notar en mi piel el roce de los pétalos de las bellas azucenas.
Quiero la coloración de la rosa para mis labios.
¡Quiero navegar por el mar de mi jardín floreado!


Quiero ornamentar mi vida con un racimo de nardos.


viernes, 16 de marzo de 2018


Dejamos en el día nuestro granito de historia, invisible a otros ojos
que no sean los nuestros.
Dejamos en el día señales en el ala del sombrero de la mañana,
y algunas gotas de sangre,
como fino rocío,
para regar la tierra.

Dejamos en el día  palabras y silencio,
la blanca y oscura emoción,
el cálido aliento y el hondo sentimiento que guarda nuestro pecho
y el fuego que llamea en mi interior.

miércoles, 21 de febrero de 2018


Cuando los miedos vinieron a perturbar mi reconfortante sosiego, guardé silencio.
Cuando vinieron a apoderarse de mi alegría, no pronuncié palabra. (El asombro me dejó sin saliva en la boca).
Cuando los vi, en la penumbra de la luz, adentrarse por la claraboya esperando romper, en mi interior, esa sutil frontera que divide un corazón, callé. (La congoja me llevó hasta el término de lo indecible).
Cuando vinieron finalmente a buscarme, no me rebelé, cerré los ojos. (Las sombras cayeron sobre mí, cubriéndome de una opaca marisma). La noche lo cubrió todo.
Más la oscuridad todo lo revela.
Y cuando llegó la aurora miré más allá de la dominación establecida y pude ver un pálido reflejo depositándose en mis ojos y sentí un aletear en el pecho, como un vuelo de palomas.
Creí mi realidad.
Había dejado atrás una larga noche de invierno.