jueves, 28 de abril de 2016

Hay sueños... 

Hay sueños que acompañan en su despertar al alba.
Despiertan con las alas desplegadas,
                                          son aves migratorias:
se van, vuelven.
Acuden al reclamo de tu llamada.

Hay sueños perturbadores, dan sonrojo,
                                            siembran dudas,
                                            alumbran miedos,
hacen ver lo que no es.

                                           inmersos en falsas utopías,
                                           cautivos en su fabulación.
Tan celosos de sí mismos, que se esconden para soñarse
y terminan ahítos de tanto soñar.

Gravitan en el limbo de las sombras,
                                          preñados de delirios.
Cercan el reposo, juegan con el soñador.
Leen los pensamientos, susurran poemas al oído,

                                           revisten las noches de azul.

miércoles, 20 de abril de 2016

A lo lejos abril acecha entre los bosques.

El viento brama, verdea la campiña, blanquean las gotas de rocío.
El ávido reclamo de un astro araña el silencio con su centelleo vivaz.
El relámpago de una realidad estalla en el corazón de la primavera.
El sol se clava en el corazón de la música del viento y un hermoso misterio, como un crisol, funde los colores en un único orden.

A lo lejos el día se disuelve en dulzura y los sueños, tan llenos de color, terminan en la palma de mi mano.



lunes, 11 de abril de 2016




A ese abuelo entrañable.

Miro sus manos. Esas que tantas veces y con tanta ternura, tomaban mi mano mientras me susurraba: ¿Te vienes de paseo?
Mi corazón saltaba de alegría y sus ojos reían al verme tan feliz. 
Acomodaba su paso a mis pequeños pasos para cruzar la calle, mirando de lado a lado y, en un acto de cariño, presionaba sus dedos en mi palma para hacerme ver el riesgo si me paraba en medio de la vía. 
Ahora son mis manos las que ciñen sus dedos, ellas sirven de abrigo para esa impávida piel que ni el mismísimo sol entibia.  
Ahora es el afecto quien mitiga los fríos.
Lo mismo, igual a entonces, sus manos en mis manos, más hoy esos temblones dedos se aquietan con el tacto, se prestan al amparo, al calor de otra vida (sangre).

Hoy para ti estos versos, estas añoranzas, mi corazón en cada palabra. 

martes, 5 de abril de 2016




Surge la soberbia

Como ese insulto avieso y feo, que silba entre los dientes,
y busca en la persistencia una salida,
como amarillo sol que a la caída de la tarde

se cuela en los ojos y enturbia la mirada.