lunes, 28 de octubre de 2013


Tus manos.

Cuánta calor en su alma llevan,
cuánto cansancio arrastran.

Cuántas cicatrices marcadas a fuego,
cuánta arruga plegada.

Cuántos temblores ya marchitos,
cuánta sabiduría silenciada.

Cuántas dulzuras sin enojos,
cuánta fantasía agazapada.

Cuánto sol, cuanto brillo lunar,
cuánto movimiento de agua.

Cuánta pasión florecida en su paisaje
cuánto vuelo en sus alas.

Cuánto resplandor en su hermosura.
cuánta ternura aprisionada.

Cuánta fogosidad diluida en sus extremos
cuánto ardor en sus palmas.

domingo, 20 de octubre de 2013


Otoño:
Ya vuelves  trayendo entre tus brazos un año más. Adelantando la llegada en unas horas.
Regresas después del intervalo.
Apareces aventurando cambios, exhalando fragancias y el tamo de los días enredado en tu voz.
Irrumpes con un atrevimiento audaz.
Emerges, revestido de rigores sin dar tiempo a ajustarse el cuello del gabán.
Arribas enarbolando tu bandera, con música de gaitas, resuelto a ensanchar tus dominios.
Vienes a metamorfosear la calma, a enredar el orden, a viciar la luz.
Compareces cual larva, deslizándote, adentrándote, refundiéndote en el movible paisaje natural. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Salir...
Salir, no pasar
de la soledad al frío.
Ir en busca de otros cielos
que no me oculten su azul.   


jueves, 3 de octubre de 2013

Desde el corazón.
¿Cómo deciros que soy, ciertamente, ese atardecer en la sombra
donde el cansancio se revela,
donde la oscura pupila mendiga el penúltimo rayo de luz.
Que tengo entre mis manos el oscuro tedio de la puesta de sol.
Que soy débil pero me mantengo en pie y sigo
y siento que me muevo bajo la inercia del instante,
despojado de acontecimientos.
Que mis pupilas vierten melancolía fría.
Y esos sentimientos me arrancan una lágrima que nunca verá nadie.
Que los mochuelos ponen una nota de escalofrío en la noche.

Que a veces una llamada nos salva de las tinieblas.