lunes, 28 de diciembre de 2015

Escribo a la fresca sombra de una acacia
Escribo desde la incierta realidad.
Escribo a la orilla del mar, oyendo la música del agua,
el ir i venir de las olas.
Siento como se mecen las letras sobre el papel al compás del océano.
Y veo como las algas lloran un miedo pueril
que a la vez se adueña de mí ser.
Más luego releo lo escrito en esa cara obrera, en esa mirada azul,
en esa boca de finos labios…

miércoles, 23 de diciembre de 2015


FELICES FIESTAS


EL DESTINO

Nos separan dos ciudades y, no es nada,
si el corazón corre al vuelo...
¡Es un soplo la distancia!
Ni ponientes ni occidentes, ni verdes inmensidades,
ni los dilatados mares bastan, 
para romper los afectos:
prendidos van en el alma.
Y se palpan.
Y se sienten.

Y perduran en el tiempo.

martes, 22 de diciembre de 2015

HE APRENDIDO que si algo asusta,
prestar oídos al corazón devuelve el sosiego.

Si estás confusa,
únicamente la ternura hace el milagro
y devuelve al espíritu la serenidad.

Que ante el miedo,
el espacio de los ojos va del efecto cegador
a la negrura del discernimiento.

Que el júbilo deslumbra,
torna ruborosa la mirada y
hasta la propia voz, se angosta entre los labios.

Y en el corazón
se desatan olas que sobrepasan a la edad
en un retorno inexorable hacia su origen.

He aprendido, también, que la noche,
en su lobreguez, esconde los sueños
y deja desasida la voluntad del vivir.

Que el tiempo huye de nosotros
y nos deja irremediablemente atrás,
en la levedad de la luz.

Y si de puntillas llegó la aurora
un demorado mar, pausadamente,
puede alcanzar el borde mismo del arco iris.

Asimismo, he aprendido, que una parte de mi
tira hacia la luz y la alegría,
y todo lo demás se deshace en el viento.

He aprendido a no creer en lo que ven mis ojos.



lunes, 7 de diciembre de 2015

EN OTOÑO
La naturaleza corrige sus formas,
cambia de tonalidad.
Es un tapiz tornasolado, la campiña.
El color se ajusta a su medida: se afina, se difumina,
se diluye en la grafía del paisaje.
Con esa bella estampa natural, la mente divaga,
se recrea, conforma ideas
en una base de delirios, sin norma ni cuidado.
La pupila se torna ruborosa,

y la mirada se humedece de azul.