lunes, 22 de abril de 2013


Poderosa luminosidad

Poderosa luminosidad que me hiere
se abre
y desgrana una melodía ascendente.

Cautelosa expectativa
en esta hora que me va cercando.

Milagrosa sensación, acariciante,
en la pupila.
en la oscurecida inocencia
de un suspiro.

Tal magnificencia jugando ante mis ojos
tanta vivacidad en movimiento...

Y la sensación de cobijo
que da la frondosa higuera,
donde se anillan en concilio
sombra y luz,
sobre el frescor egregio de la tierra.

miércoles, 17 de abril de 2013


Echar a andar, por los caminos abiertos de la vida
con erráticos pasos,
dando traspiés en la vastedad del mundo,
con la ignota visión del espejismo.

Separado por una imprecisa zona gris donde acechan
las indecisiones.
Cosido a un temblor que se desliza hacia el exilio
por la mullida hierba de un espacio donde no se estuvo nunca.

Fascinación y desvelo.
Si bien, en el corazón una ilusión
capaz de mantener toda una vida en pie.

Y al final, darse cuenta que sólo ha habido esa ilusión,
magnificente, determinante. 

jueves, 11 de abril de 2013


DONDE HABITE EL OLVIDO


Quisiera volar, dejarme ir, hasta donde el corazón me conduzca:
Lejos, muy lejos... ¡donde habite el olvido!

Donde los miedos no perturben el sosiego,
donde el laberinto de las pasiones no condicionen la vida,
donde la percepción del tiempo carezca de virtud;
donde la apurada prisa pierda su razón de ser.

Allí, en los dominios sin luz de la conciencia,
donde sueño e irrealidad subsisten en noble sintonía.
Donde la memoria es aire,
el recuerdo niebla y la evocación vacío...

Allí, en ese tranquilo edén, de inmortales utopías,
donde todo lo vivido se funde en una misma tiniebla.
Donde el pasado es un mito,
el presente una quimera y el porvenir espejismo...

Allí, en tan mágico reino, sin historia,
refugiaré mi soledad
y animaré los silencios cantándole himnos a la deidad
que tuvo a bien acogerme en la gloria de la inopia.

lunes, 8 de abril de 2013



Hay despertares que el abatido sueño vulnera.
Delimita la dorada eminencia de la aurora
que se desvela como traslúcida luz,
y se defiende en el límpido azul
                                         de la pupila dilatada.

jueves, 4 de abril de 2013


Despedida.
Desde la otra margen del río me estás diciendo adiós,
más si es tu despedida, no clames: para siempre.
Sobre las oscuras aguas - te lo hago notar-,
se levanta un puente.
¿Por qué te vas, amado mío,
a donde iras solapado de argento azogue? 
¿Qué canto de sirenas,
qué oculto encantamiento,
qué rutilantes vientos te alejan de mi lado?
Oh, impetuosa mocedad,
que en su latiente pulso a la cordura rinde.
Recuerda, al emprender el viaje,
que no es bueno andar en soledad por las riberas.
Pues igual que el sol se desentiende de la sombra,
y la ofuscada luz ensancha sus dominios,
también el orden de la naturaleza
-dentro del cual resuenas-,
en su habitual deriva, puede conducirte a la tiniebla.
Verás, por doquier, que el paisaje es cambiante,
pierde su color diamantino,
se deshace,
cristaliza en desolada noche,
se vuelve hostil.
Luego, sí al cabo de tanto errar por los apriscos al otero,
si, aquello que fuiste a buscar no hallases,
si la fortaleza de tu espíritu merma,
no demores la vuelta, bienamado,
y retorna presto.
Pues suspenso en los umbrales del desvarío
se debate un ciervo vulnerado,
que tiene el corazón herido,
por tu triste abandono;
si bien, mantiene encendida la lumbre en el hogar.