LA FUGA DE UN SUEÑO
Se
desvaneció mi sueño.
Se deslizó
sigiloso, dejándome los ojos sin mirada,
caminó
hacia la infinita noche sin mañana.
Vosotras,
deidades celestiales de la luz,
salid en
pos de su rastro.
Id por las
sendas floridas del limbo,
cruzad la
niebla preguntando
decid que
era el blanco sueño de una frágil inocencia.
Buscadlo.
No cejéis
de buscar.
Escrutad por
las cavernas del aire,
por los
márgenes del cielo,
en los
abismos donde el sonido perpetúa la voz.
Y si acaso
apareciese...
convencerlo
con tiernas dulzuras del regreso
y que
regrese.
¡Ah, si
quisiera!
Volvería a
relumbrar el sol en el vacío de unos ojos,
sobre unas
pupilas estremecidas con una nueva luz
que nunca
se extinguiera.
Buscadlo.
Pues un
instante bastaría,
para que el
espíritu doliente recobrara su sentido de amante fiel.