viernes, 26 de febrero de 2016

Delinquiría porque la ingenuidad de las consciencias livianas, despertaran de su letargo.
Por erradicar el desprecio, remedar el daño causado a lo largo de los siglos en nombre de un credo.

Por ver renacido de sus cenizas el corazón ardiente de tantos ignorados superhombres que entregaron su vida por salvar el alma de los demás mortales.
Por eliminar la amargura que anida en el pecho de los desfavorecidos aunque ni así desmayan en la esperanza.

Delinquiría porque los dioses y los ángeles se avinieran a darnos calor en esta noche desangelada, de sueños derrotados.
Por borrar la imagen ingrata, que se cuela como suavísimo felino en el inconsciente. 
Por ver el fruto de aquellas grandes esperanzas, que sembramos un día.



miércoles, 24 de febrero de 2016

Surge la soberbia

Como ese insulto avieso y feo, que silba entre los dientes,
y busca en la persistencia una salida,
como amarillo sol que a la caída de la tarde
se cuela en los ojos y enturbia la mirada.

Como alud que se desprende de la cumbre y,
violento y desgajado,
se precipita por esa quebradura de un hacer
manido e ignorado.

Como perro a la búsqueda de caza y
bajo los arañazos del hambre,
acomete a su presa y mordisco a mordisco,
atraviesa la noche y su espesura,

surge la soberbia.

viernes, 12 de febrero de 2016


Cuando llegas al pueblo en el verano, después de largos periodos

de ausencia, alzas los ojos con obstinada fijeza y ves la nevisca sempiterna en los altos de las cumbres y miras los montículos, los caminos hollados, 
andas despaciosamente y reflexionas y sientes la vibración del pasado.
Ves otros cielos, otras gentes, el encanto de la estrecha calle…
Ves parte del ayer habitando en tus ojos.
Ves la humilde casa, el jardín de los sueños abandonados,
la tupida sombra del parrado.
Ves kilómetros de espacio, las espaciosas praderías de tierna hierba,
ves pastorear a las ovejas,
al ducho pastor al abrigo del chamizo.
Ves a los campesinos laborando los campos.
Ves surcos de hormigas, en un trasiego hiriente.
Ves el prodigio de la memoria y sus signos.
Ves zonas de luz y penumbra prendidas al paisaje.
Ves y te ves fuera de todo.
Ves el tiempo roto.
Ves la incierta realidad del presente.

Ves el reino del hombre actual custodiado por lobos. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

El silencio huele a grito.
El viento huye a las alturas de la osadía,
el silencio brama en la callada llanura.
Los héroes y los traidores del ayer y el hoy

exponen su versión de la historia.