lunes, 28 de noviembre de 2011


TUS OJOS

Al abrir tus ojos, si es por la mañana, todo el universo viene a tu ventana.
Se apartan las sombras, la calma se ensancha canta un: Aleluya y...                                                       el viento se para.
Y si parpadeas por la luz del sol                      todo el horizonte se pinta de azul.
Si alzas la mirada se arrodilla el mundo, florecen los valles y el cenit... divaga,           pero si la bajas, se oscurece el cielo,               el campo adolece envuelto en nostalgia.
Sobre tus pestañas se duerme la luna,     suspira la noche de envidia, tal vez,         desde el infinito la llama un lucero          
para que tus ojos, le miren a él.
Porque tus pupilas cuentan los secretos      que esconde tu alma                                       
y si no lo hacen, se enfada el silencio  
lloran las estrellas                               
y tus ojos: ¡Hablan!

viernes, 25 de noviembre de 2011


Mitades de disculpa y de consuelo


De niño soñaba, instalado en un instante,
cabalgaba a la par de las estrellas
como un jinete en la tormenta,
traspasando épocas y reinos
con su sencillo mirar
azul violeta.

Se reafirmaba
asido a la delicia del ensueño,
sin prever que hay una raya
intangible, que va
del júbilo
al declive del entusiasmo,
a los fríos miedos,
al primer dolor,
al grito,
al vacío de la noche en el oído.

Tal vez no fuera un sueño,
tal vez creyó que tenía que escapar
tras los que escapan.

Tal vez, como era infante,
se le olvidó
mirar atrás mientras corría.

Sólo era un niño,
queriendo defender ante sí mismo
sus posibilidades. 

lunes, 21 de noviembre de 2011


Andar por la costumbre
cual ave migratoria,
cruzar las estaciones de la existencia,
llevar en las alas los afectos,
y seguir la ruta de las aguas.

Acabar siendo una mota de polvo
volada en el tiempo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A la sombra temblorosa de los tilos

rememoro un amor, después de hacerse ensueño.

Oh fuego del amor, que me inflamaste
para después dejarme sin sueños que vivir,
te aclamo
y no me amparas, siquiera en esta tarde,
sino con un recuerdo que causa más dolor.

Adentrarse en esa penumbra de lejanía temporal
percibiendo olores como de otra época.
La sensación de oasis que da una umbría de álamos
y el fresco de un arroyo

Aquellos benditos tiempos pertenecen
a una sola mujer: a un único amor.
Y es que yo existía sobre la blanca emoción
de un sentimiento.

Se duelen los párpados 
de sentir tan de cerca la luz de aquellos sacros días
y verse tan lejos de su influjo.

Éramos ángeles sondeando las simas.
Ríos de vida bañando el universo.
Noches de plata.
Brillantes lunas nuevas.

Más hoy, sin necesidad de abrir los ojos,
advierto, para mi desdicha,
que la imagen que se representa
está tan sólo en mi pensamiento.

La única impronta que me queda
es... observar como el distante sol
contempla con desdén el día
y la tarde otoñal da vueltas sobre sí.


lunes, 14 de noviembre de 2011


DAME UN BESO...

Dame un beso de amanecida que rompa el hielo de mi desdicha.
Dame un beso sobre mi frente que baje por las cumbres de Occidente.
Dame un beso que sepa a beso y venza al crispado desaliento.
Dame un beso de media luna, para que disipe mis miedos y mis dudas.
Dame un beso aquí, en la orilla, donde acabó la risa por la desilusión.
Dame un beso de llanto déjale caer en el aljibe soterrado de mi boca.
Dame un beso encendido, haber si deshiela la sangre y mi apatía.
Dame un beso en múltiples lenguajes sobre la misma base del sentimiento.
Dame un beso de agua, fresquísimo respiro para mi ajada boca.
Dame un beso, no busques pretextos, mi boca está sedienta de tu resabio.
Dame un beso desnudo de promesas, el inclemente invierno va quedando atrás.
Dame un beso en mis deslustrados labios con el sonoro canto de la tarde.
Dame un beso, venturoso, despojado de soberbia.
Dame un beso sofocado, con celeridad de vuelo que enaltezca el aprecio.
Dame un beso descarnado, en el cálido valle de la ilusión.
Dame un beso sin fin para sobrevivir a esta derrota. 
Dame el beso que baila en tu boca. Prende la hoguera que anida en mi centro.

jueves, 10 de noviembre de 2011


ME JUEGO LA VIDA O LA CAMBIO

Me juego la vida contra la suerte que nos da la espalda:
en un choque de ideas.
Por robar un perdón a quien se llevó mis sueños.
Me juego la vida en un acto de soberbia,
en una apuesta descabellada: por una cita con Satanás.
Y la juego o la cambio,
por alcanzar la dureza del grafeno,
al encontrar mi rostro en un espejo de inversión refractaria
ante el temor de de perder mi identidad
o trasmutarme en un androide sin sexo;
por dejar de ser ese eslabón perdido entre el pirata y el cerdo,
porque el loco del volante pise el freno,
un instante de sosiego,
la fiabilidad de la razón.
Me juego la vida,
en una callejuela donde la luna no entra sin escolta.
Para escapar de la garra de los celos,
al tropezar con una oscura sombra,
por salvar a Caperucita del lobo feroz (un desviado).
Cambio mi vida después de darnos un beso,
por la mera ordenación de las cosas
llegar a donde llegaron los buenos,
honrar a los vivos y a los muertos,
todos aquellos que moran desperdigados, habiendo sido.
La cambio por una compañía desinteresada,
por dormir cada noche entre el calor de unos amorosos brazos,
por tomarme un café, al filo de la madrugada,
en la, decadente y sin par, ciudad de la Plata,
la cambio, definitivamente,
por un cesto de pétalos de rosas
o, porque deje de soplar el viento.

lunes, 7 de noviembre de 2011


VIAJAR en las viejas victorias, en su intensa corriente, traspuesto de vanidad.
Viajar entre la brisa que draga el silencio, más allá de aquel límite,
que delimita otro término, aún sin revelar.
Viajar como el que huye, entre la niebla de sus seculares miedos.
Viajar pisando la nieve que despinta el sendero.
Viajar por un mundo roto en islas, con el aliento amordazado para no delatarse.
Viajar hacia el pasmo de la constelación menos visible,
hacerse invisible, desvanecerse, desgastarse y volverse borroso,
mientras va cayendo, silenciosamente, cada queja, cada sollozo o risa
hasta fosilizarse en lo alto de los olmos.

sábado, 5 de noviembre de 2011


Esta mañana gris. Y este desánimo.
Y este rincón en penumbra. Y esta soledad.
Y esa nube frente a la ventana
que opaca la etérea luz

Y este temblor otoñal en la garganta.
Y esta afectación. Y este rumor de fondo.
Y esta vibración en los cristales,
que desboca el corazón.

Y este viento silbando en lo alto de la tapia.
Y esta triste canción. Y esta existencia muda.
Y esta estriada voz 
que se desgarra de no decir.

Y esta pereza acomodada. Y esta pesada sed.
Y este esconderse la frialdad entre mis senos
en esta hora sin fondo,
desnuda de color.

Y este sortilegio de la sombra.
Y este sueño azul.

viernes, 4 de noviembre de 2011

HE APRENDIDO que si algo asusta,
prestar oídos al corazón devuelve el sosiego.

He aprendido que si estás confusa,
únicamente la ternura hace el milagro
y devuelve al espíritu la serenidad.

He aprendido que ante el miedo,
el espacio de los ojos va: del efecto cegador
a la negrura del discernimiento.

He aprendido que el júbilo deslumbra,
torna ruborosa la mirada y
hasta la propia voz, se angosta entre los labios.

He aprendido que en el corazón
se desatan olas que sobrepasan a la edad
en un retorno inexorable hacia su origen.

He aprendido que la noche,
en su lobreguez, esconde los sueños
y deja desasida la voluntad del vivir.

He aprendido que el tiempo huye de nosotros
y nos deja irremediablemente atrás,
en la levedad de la luz.

He aprendido que si de puntillas llegó la aurora
un demorado mar, pausadamente,
puede alcanzar el borde mismo del arco iris.

He aprendido que una parte de mi
tira hacia la luz y la alegría,
y todo lo demás se deshace en el viento.

He aprendido a no creer en lo que ven mis ojos.

martes, 1 de noviembre de 2011


Esta mujer de oscura cabellera,
esta mujer que viste bata blanca,
esta mujer de espíritu magnánimo,
regala amor a las dolientes almas.

A esta mujer, la trajo el viento
de allende de los mares.

Debajo de la tierra,
debajo del subsuelo
excavo con las uñas
en busca de recuerdos.
          
II

Prefiero ser muerto entre los muertos
que ser muerto viviente entre los vivos,
poniente de días ya volados
en futuros sin tiempo.