domingo, 30 de diciembre de 2012



Permíteme decirte en un grito la verdad más auténtica.
Que el mar levantaba olas que alcanzaban las orillas del otro lado del hemisferio, el sol se cernía sobre el desolado crepúsculo, la noche olía a frío y el cielo y los collados se entremezclaban en lo oscuro y la luna me conducía hacia los acantilados (El pánico aviva las llamas del miedo).
Para salvaguardarme de ese negro temor me ovillé en los dulcísimos recuerdos. Y el calor hermoso del apego que imperó en mi infancia espació y sembró estrellas y la alegría dentro de mí remontó hasta henchir mi espíritu con una dulce armonía.

miércoles, 26 de diciembre de 2012


Ese levísimo instante

 Ese instante incipiente, paulatino, inexorable,
en su limbo silencioso.
que copula sobre el intervalo.

Ese condensado lapso prendido al ahora
exento de realidad, 
por donde transita el espacio.

Ese instante sin antes ni luego, huérfano de sentido,
reducido a la nada,
como una ausencia.

Ese instante que se ignora a qué ha venido
en el último instante,
prendido al efímero presente.

Ese hueco sin hueso ni latido, que muere
en un santiamén,
antes de ser pasado.

Ese trivial instante sin objeto, que arde,
se quema, desaparece,
adentrado en su mortal destino.

Ese intervalo, redivivo de su propio fondo
que encontró su espacio,
se quedó y no se fue.

Ese levísimo instante,
semejante a las pupilas de un chaval que,
de repente, se llenan de infinito.


domingo, 23 de diciembre de 2012


Metamorfosis

Gradualmente fue abriendo el día. Blas chasqueó los dedos festejando la salida del sol tras el horizonte. Sus duras facciones se antojaban entonces más distendidas, menos crispadas de lo que pudieran apreciarse en la penumbra.
Era el momento de aparejar el mulo y echarse al monte con el fin de llegar al tajo e iniciar su labor en la recolecta de la baya roja. Frutos del cafeto que, después de tostados, serán, hablando con propiedad, café en grano; y tomado como infusión resulta un estimulante alcaloide muy apreciado por todo aquél que ha tenido el placer de paladearlo.
El método de trabajo en el cafetal, requería mucho movimiento y esfuerzo. Desmedido sacrificio para la escasa recompensa que obtenía el empleador. Un mísero salariado que no alcanzaba casi nunca para cubrir las necesidades más básicas; si daba de sí para llenar el estómago de la prole, podía darse uno por bien pagado.

Ya de anochecido, Blas carga las pesadas sacas sobre el lomo del mulo y emprende la marcha. Dado que el punto de entrega le coge de paso hacia su hogar, le ahorra un tiempito que podrá dedicárselo a sus chiquillos. Ya andarían, piensa el hombre, haciendo ronda o atisbando por los ventanucos por verle venir, sin perder de vista la perola de las almortas. No sabría decir si su interés era por natural cariño o por el deseo de que llegase cuanto antes para empezar con la cena.
Blas espolea al animal hostigándole en las ancas con la vara que le sirve a él de apoyo según avanza detrás. El mulo bufa pero no varía el tranco. <<Animalito, va derrengado por el peso de la carga, murmura compadecido>>
Pues a pesar de ir medio baldado, mantiene las orejas bien tiesas, dando la impresión de parecer aún más largas de lo que en sí ya son. Es una singularidad tan curiosa como atípica.
Son continuas las bromas de los conocidos sobre ello. Blas defiende tal particularidad con el argumento de que si a las personas no deja de crecerles desde su primer día de vida hasta última hora, por qué tanta extrañeza del desarrollo progresivo de los apéndices de su mulo.
Él lo achacaba a los tirones que los chavales le propinaban continuamente al intentar montarse encima, dada la mansedumbre de la bestia. Sin embargo, interiormente, y muy a su pesar, reconocía que era un caso... difícil de catalogar.
Y es que de mes en mes el tamaño de las orejas aumentaba en una proporción desmesurada. Si ya en la primavera anterior la medida rayaba en los treinta centímetros, pasado el verano la longitud alcanzaba, según su cálculo, el medio metro.
Dado el efecto que originaba por donde quiera que pasaba, y más que nada por no oír los comentarios y burlas de los curiosos que le salían al paso, Blas comenzó a vendárselas por las noches, en la creencia que así mitigaría su estiramiento. Pero, para su asombro, en las horas nocturnas la pujanza y robustez cartilaginosa desbarataba la cuidadosa ligadura.

Pasó el invierno y harto de aguantar los dimes y diretes más descabellados, terminó por hacer algo que iba en contra de sus convicciones e intereses. Desprenderse de un cristo de plata, -el único valor material que poseía, heredad de sus padres-, y que guardaba como oro en paño para alguna emergencia primordial, ejemplo: la salud de sus hijos, pero con tal de subsanar el problema, valía la pena el despilfarro. Acudió al veterinario confiado de que éste lo solventaría de manera efectiva.
El facultativo después de reconocer al mulo y sopesar todas las alternativas posibles emitió su diagnostico: corregiría la dimensión de las orejas recortando las puntas, y luego le aplicaría un ungüento que, además de suturar y curar la herida, obraría como neutralizante debilitando el cartílago. También le recetó un brebaje muy efectivo, según él.


Pero el remedio tuvo un efecto contradictorio e imprevisible. El pobre mulo sufrió una metamorfosis completa: comenzó a perder peso sin ninguna justificación, mudó el pelaje por una telenilla traslúcida, que dejaba ver su esquelética osamenta, también las pezuñas se le cayeron a pedazos, y lo que es peor, pegados a las orejas le salieron otros renuevos que evolucionaban con tanta firmeza y progresión que en poco tiempo alcanzaron una longitud tan descomunal que fue preciso despojar la techumbre del establo para que pudiese sestear.
Una noche, cuando se disponían a tomar la consabida sopa de todos los días, Blas levantó la vista del plato y miró hacia fuera, lo que vio le hizo saltar de la silla y salir corriendo. Por encima de la casa un alado cuadrúpedo remontaba el vuelo alejándose por el infinito, cual ave fénix. 


FIN

sábado, 22 de diciembre de 2012



Levanta corazón, levántate, conmigo.
Deja el desánimo aparte,
sobre las grises baldosas de esta morada.

Tómame de tu mano y llévame a la otra orilla,
más allá de las aguas donde,
amarrada al talle de una caracola
espera una fantasía blanca,
buscando su alborada.

lunes, 17 de diciembre de 2012




CUANDO estás sin palabras en la boca
y está amordazándonos la voz,
o el ruido sordo del grito que nos viene
del aire se apresa entre los labios,
en ese espacio frío
que se aquieta en la garganta…
se desprende el vacío de la noche en el oído.

Nos vuelve luna del desierto

martes, 11 de diciembre de 2012


Permíteme decirte, amor…
Que vivo en desaliento agrio, que voy de derrota en derrota
por el resbalador silencio lleno de todas las cosas que quedaron atrás,
caminando de puntillas por el vértice de la alucinación.
Cual estrella fugaz ando en la noche,
nada me hostiga y nadie me acompaña, únicamente
la luna, desleal, cercando mis pies.
Más en este tipo de escenarios, amor, sigues reinando en mí.

Permíteme decirte, que mi único deseo: es volver a la orilla de tu alma.

domingo, 2 de diciembre de 2012



Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Más allá del insuperable cinismo de aquellos que formulan mensajes discordantes. Para que haya por lo menos un grito que deje su rastro en el aire.
Voy a seguir creyendo, en ese amigo de todas las horas. En esas mujeres, con ojos de cielo, sin otra cosa que hijos y pobreza a la espalda.
En los poetas, furtivos de utopías.
En aquellos que pastorean la realidad fiable.
Los que cantan y bailan al son de las palmas.

Voy a seguir creyendo hasta que el hombre haya recuperado su espíritu batallador.
Y seguiré y seguiré y levantaré los brazos porque siempre habrá una sedienta flor que salvar.
Porque siempre habrá un alma… Erguida sobre tantos sueños renacidos de honorabilidad.

jueves, 29 de noviembre de 2012


Delinquiría porque la ingenuidad de las consciencias livianas, despertaran de su letargo.
Por erradicar el desprecio, remedar el daño causado a lo largo de los siglos en nombre de un credo…
Por borrar la imagen ingrata, que se cuela como suavísimo felino en el inconsciente.

Por ver renacido de sus cenizas el corazón ardiente de tantos ignorados superhombres que entregaron su vida por salvar el alma de los demás mortales.

Delinquiría porque los dioses y los ángeles se avinieran a darme calor en esta noche desangelada, de sueños derrotados.

Por ver el fruto de aquellas grandes esperanzas, que sembramos un día.

domingo, 25 de noviembre de 2012


Este sentido poema va para aquellas mujeres, 

que a lo 

largo de su vida hayan sufrido malos tratos. 


Cristales rotos


Ausente está la risa de una boca,
carente de estímulo una voz,
esquiva la mirada en unos ojos,
desnuda de consuelo e ilusión.

Apresada la luz en las tinieblas.
Extinguida la hoguera del amor.
Sin verdes esperanzas la inocencia.
Despojada de pétalos la flor.



viernes, 23 de noviembre de 2012


AMOR



Quiero arrancar suspiros de tus labios,
leer en tus ojos mil poemas,
despertar la pereza de tus venas
y abrigar esperanzas en tu pecho.

Quiero alentar tu corazón cansado,
animarle con arrullos y embelesos,
borrar viejos temores con abrazos
y mostrarte el universo de mi anhelo.

Quiero enlazarme a tu cintura amada,
encender sentimientos sin medida,
entregarte mi alma, que delira,
y aprecies la dulzura que la invade.

Quiero darte a conocer el gozo más intenso,
llevarte a coronar el cielo,
prenderte en el fuego de mis ojos
y darte a probar la delicia de mis besos.

martes, 13 de noviembre de 2012




Permíteme decirte en un grito la verdad más auténtica:
el sol difundía rayos dorados en todas direcciones por el vasto hemisferio,
el mar levantaba olas que alcanzaban las orillas del otro lado del planeta,
la noche olía a frío y el cielo y los collados se entremezclaban en lo oscuro.
Que una masa de sombras se cernía sobre el desolado crepúsculo.
Y la luna me conducía hacia los acantilados.
 (el pánico aviva las llamas del miedo)
Para salvaguardarme de ese negro temor me ovillaba en los dulcísimos recuerdos.
El calor hermoso del sol que imperó en mi infancia.

viernes, 9 de noviembre de 2012


Llovizna agria asediando las colinas.

María yace en la cama con los ojos velados a falta de sueño, aquietados en su hondo pesar.
Se ve ahí, como otras muchas, tantas mujeres en sí misma, ella en todas esas pobres víctimas, desasidas de luz, en medio del vacío existencial; en mitad de la nada. Sumergida en las oscuras aguas del sufrimiento, perdida en el silencio de sus alaridos.
Se mueve, como debatiéndose en un mar de dudas, en un mar de cuyo fondo surgen todas sus inseguridades. Escruta en la oscuridad con recelo, con ojos de Viernes Santo. Tantea con el brazo, se apoya en la cama, y levanta la cabeza.
Despertada de la somnolencia, el recuerdo aúlla en su interior. Se clava las uñas, apurada por la visión que cruza por su mente: <<¿Qué mal hice yo para merecer tanto castigo? >> -se pregunta sin hallar respuesta. 
Ha de buscar en su interior, en su imaginación o en su fe algo que la muestre una salida.

Dicen que el amor y el odio están unidos como un claro a un oscuro.
No había reparado hasta perderlo todo: su dignidad como persona, su autoestima, incluso el caudal de conocimientos -ahuyentados de su retentiva a causa de la coerción psicológica-, y no obstante esos pormenores no fueron en nada comparables al dolor por la pérdida del hijo que anidó, en un breve espacio de tiempo, dentro de sus entrañas; desgracia que la dejó vacía, hundida en una depresión que aún la mantenía postrada, con tiempo para pensar, para interrogarse mentalmente: ¿Cuál pudo ser el detonante que desencadenó tanta desmesura, tal desequilibro emocional en la persona más querida por ella, a qué achacarlo, cómo justificar el maltrato por parte del hombre al que confió su corazón; con quién tenía el propósito de seguir unida hasta el fin de sus días?. <<Y casi se cumple esa profecía – se responde para sí>>. Rickie terminó por aterrarla.
Ahí estaba la muestra, el corazón malherido, abierto como una granada.

La pareja inició, su romance de manera común entre los jóvenes: un encuentro fortuito en una recepción, unas cuantas frases dichas de manera tácita, intercambio de los números del teléfono móvil, una primera cita a la que seguirían otras cuantas y... dada la naturaleza amorosa de los sentimientos, se hizo urgente poner en antecedentes sobre sus planes de unión, a las familias respectivas. Bien vistas las relaciones, por todos, apenas unos meses después, quedaron selladas con el sacramento matrimonial.
Nada más volver de la luna de miel, Rickie, participó a su esposa la intención que tenía de pedir a sus jefes el traslado a la sede central de la empresa de seguros –sita en Valladolid-, para la cual prestaba sus servicios como representante. A María le sorprendió esta decisión tan repentina, pues le había oído decir recientemente, a viva voz, que como Madrid  nada, que después de peregrinar de un lado para otro, al fin había encontrado su sitio, porque la capital de España ofrecía un vasto ramillete de posibilidades. <<Se estaba redefiniendo su apetito por los riesgos >>.
¿Aunque quién no se ha visto obligado a retractarse de lo dicho alguna vez? –deliberó María. Si las expectativas profesionales son tan interesantes, según aseguraba Rickie, con mayor justificación. Así pues, por el bien de su esposo apoyó de buena voluntad tal decisión, aún a costa de tener que renunciar ella al puesto que desempeñaba como secretaria en una consultoría. Ya buscaría ocupación en la ciudad Vallisoletana.
Y así fue. María encontró un excelente trabajo, adecuado a sus méritos. En cambio a Rickie nada le fue propicio, no sintonizó con los nuevos compañeros, le costaba adaptarse al clima y no entendía la estrategia adoptada por los jóvenes directivos de la empresa: <<pandilla de ineptos -despotricaba-. Cualquier día de éstos les voy señalar  donde nos pueden conducir esas “tácticas”>>.
<<No oses, -le aconsejaba María- limítate a cumplir sus decisiones sin desvirtuarlas; a ti no te compete...>>
<<¿Me vas a dar lecciones tú de lo que debo o no deba hacer, pero que te has creído, mujer. ¿Te sientes mejor capacitada o piensas que eres mas inteligente que yo? Abrase visto... Ni se te ocurra en un futuro manifestarme tu parecer mientras no te lo pida, mantén la boca cerrada si no quieres sufrir las consecuencias, ¿lo has entendido?>>.

Alguien dijo: La forma de vida es la suma de muchas cosas a las que decidimos estar atentos. María pasó por alto “esa” primitiva señal.  

La frustración que Rickie, sentía en sí mismo acabó arrastrando a la mujer por las cresterías del desánimo, resquebrajando su valerosidad.

En principio fueron velados reproches, recriminaciones puntuales, pero es sabido que cuando no se salvaguarda el respeto que debes a la persona que tienes enfrente... Las relaciones, se van al diantre. Rickie se revelaba como un auténtico canalla.

Cuando no era por “ce” era por “be”, lo cierto es que Rickie siempre encontraba una justificación para liarla y, lo que hubiera podido quedar en una mera escaramuza, terminaba en un griterío sin sentido. En la refriega, invariablemente, María era la perdedora, la que al final pedía disculpas; la que acababa deshecha, divorciada con la realidad circundante. “Ser dejando de ser”
Aunque el intimidador no consideraba que el castigo que imprimía a su esposa excediera ningún límite, sólo necesitó el aliciente del alcohol para rebasar los márgenes.

Se ausentaba de casa cuando le daba la gana, sin previo aviso e igual ni volvía en toda la noche o regresaba a altas horas de la madrugada apestando a bebida, a humo y a otras fragancias... de mujer. Más todavía llegaba con deseos de seguir la fiesta en el dormitorio. Y nada de negativas, si María ponía algún reparo con más saña era forzada. <<Dame placer, zorra.  Para esto me casé contigo-  apostillaba>>

<<Hay momentos tan duros que crees imposible superar, pero hemos de sobreponernos–cavilaba María. Dios acaba poniendo en el buen camino a los justos.>>.

De aquellos días sin vuelo, asentados en piedra, se abrió paso un luciente día con rumorosas auras. Esa pudorosa fecha, con señas identificables, quedaría marcada en la psiquis de la joven mujer. Entre tanta fiereza remansada, el aleteo de un nueva vida se anunciaba como una deslumbrante epifanía. Quiso guardar para sí el secreto hasta que se hiciera notoria e innegable la revelación.         
En esas horas, pausadas, intensas, cuando incluso una emoción singular hace que broten las lágrimas y escuecen los ojos, el material deslizante del pensamiento produce su propia luz. <<¿Pudiera ser que esa luz hiciera desaparecer el peso de la derrota?>>

Mientras aguardaba el milagro de ese sueño, más valía reunir la energía necesaria y dar el primer *paso, pero ese “paso” no era de los que se meditan sino de los que sencillamente hay que dar. Echar por la borda los miedos, extender los brazos y el interés a nuevas gestas.
*(denunciar).

viernes, 2 de noviembre de 2012


EL RÍO


Ya no baja el río con sus aguas bravas.

No corre el torrente con tanta fiereza.
Ni llegan, de arriba, arrastrando arena
las fuertes riadas, cercadas con broza se
ceñían al puente dejando sus marcas.

Ya no baja el río con sus aguas claras.

No se ven los peces, brillantes, lidiando contra las corrientes.
Ni se mira el puente en las cristalinas aguas.
Ya no son tan límpidas.
No se transparentan…
Apenas si se ve qué fondo hay de agua.

Ya no baja el río con sus aguas mansas.

No canta el labriego.
No irriga su huerta.
Viendo que no hay agua la voz se le quiebra.
Las plantas, sin ella, no viven.
Por falta de riego, pronto estarán secas.

Si no corre el río...

Si el caudal no crece...

El campo adolece de hastío, la hierba se pierde, 
las flores: se mustian.

Las aves, enmudecen, en los altos árboles.

Ahora baja el río, sin apenas cauce.
Solo son hilillos...
¡No pueden beberse!

domingo, 28 de octubre de 2012

El respeto a la vida, al otro, a todos los demás es fundamento de cualquier otro derecho, incluido los de la libertad.
La dignidad, es el respeto que una persona tiene de sí misma.
el miedo se impone y el respeto se gana.

Buen día y adios, resumen la existencia de un hombre.
Así pues mejor decir: hasta siempre.

viernes, 19 de octubre de 2012


A MI MADRE


He sorprendido a la luna                 mientras velaba tu sueño               haciéndote una promesa,                     al escuchar tus anhelos.
No era su voz lo que oía,                 hablaba mi corazón, orando                   frente al silencio                                         y la luna respondió:
¿Quién puede negar a un ángel               el sueño que guarda su alma?
Mientras haya una luz en los ojos               y un aliento silbando en su pecho,           la esperanza, lucirá valiente               entre las sombras, las nubes o el viento.
Como el sueño, yo estaré al acecho     para que la luna cumpla su promesa        y su fuerza sea fuente de vida                  para que tus alas relancen el vuelo.

lunes, 15 de octubre de 2012


Un pobre infortunado
desoyendo el rumor que canta el viento,
vaga por el mágico escenario de la tierra.

No mira si camina por trechos o veredas,
ignorante de si es primavera u otoño.

Con la hondura del cielo en su mirada,
el horizonte suspendido entre sus pestañas,
las pupilas, por el sol, ruborizadas,
y la desventura amarrada al corazón…

Un hombre infortunado,
perdido en soliloquios y quimeras,
logró llegar a las puertas de la salvación.

miércoles, 10 de octubre de 2012



LA FUGA DE UN SUEÑO

Se desvaneció mi sueño.
Se deslizó sigiloso, dejándome los ojos sin mirada,
caminó hacia la infinita noche sin mañana.
Vosotras, deidades celestiales de la luz,
salid en pos de su rastro.
Id por las sendas floridas del limbo,
cruzad la niebla preguntando
decid que era el blanco sueño de una frágil inocencia.
Buscadlo.
No cejéis de buscar.
Escrutad por las cavernas del aire,
por los márgenes del cielo,
en los abismos donde el sonido perpetúa la voz.
Y si acaso apareciese...
convencerlo con tiernas dulzuras del regreso
y que regrese.
¡Ah, si quisiera!
Volvería a relumbrar el sol en el vacío de unos ojos,
sobre unas pupilas estremecidas con una nueva luz
que nunca se extinguiera.
Buscadlo.
Pues un instante bastaría,
para que el espíritu doliente recobrara su sentido de amante fiel.


miércoles, 3 de octubre de 2012





Una víctima de Don Juan, Tenorio

LA OFENDIDA
De hoy no pasa. Cuando le tenga delante… esta vez se lo diré:
“Don Juan, ¡es usted un mentiroso! Sí, no me venga con más cuentos.
A ver ¿qué excusa ponemos hoy? La verdad, es la que yo quiero oír.
Lo demás, lo demás… usted sabrá.
Y no me discuta, hombre, ¡no cumplió lo prometido!
Usted dijo: <<Aquí estaré, no lo dude>>
También añadió esto otro: <<¡Se lo juro por mi honor!>> 
Palabras, palabras, Es usted un calavera, señor mío. Le delata la evidencia.
Su historial yo me la sé. Todo el mundo bien la sabe.
Es usted tan popular… ¡¡Ya conocemos su fama!!

jueves, 27 de septiembre de 2012


Amor,
que entre tus llamas vivas mi espíritu de emoción ardía consumido en el álgido afán,
al evanescente azul de los luceros.
Hoy, que su rayo de luz ya no me alcanza como un haz de centellas
seré como la luna,
andaré discreta por los cielos ensombrecidos del presente
más llegará un momento que habré de pactar con ella y retornar a las sendas donde
antes florecían las hortensias.

lunes, 24 de septiembre de 2012



Despertarte a medias. Comprender al instante que podías seguir así toda la mañana, y también la mañana del día siguiente, y las del otro, porque hoy es “día festivo”.
Saborear este secreto placer, este placer relajante, tibio, merecido e irreprochable que de vez en cuando, desciende sobre ti como una gracia divina.

lunes, 17 de septiembre de 2012



Sanguijuelas

Vienen a beber de mí las sanguijuelas,
acechan agazapadas, insumisas a mi dolor,
mi grito,
               mi ahogo.

Chupan con gran alborozo el dulce néctar
y apenas si da para un latir de mis arterias.
Viven de mí y en mí las sablistas,
adheridas,
                 opresoras,
                                  sobre mí pecho anonadado.

Vienen como plagas para los que duermen en paz.



sábado, 15 de septiembre de 2012


PANCHO

 

        Acuérdate, Pancho, de aquella noche de marras; fuiste testigo de todo lo que aconteció. Quién se encargó de dar el aviso a las competencias. ¡Te portaste bien, amigo mío!
        Y que rápido acudieron los guardias. Cuanta actitud demostraron. Y los sanitarios. Y los buzos, en alerta por si había que bajar a las profundidades... Y los perros, ¡qué animales! más que ladrar, aullaban, alborotados, entremezclándose con nuestros lamentos.
        La luna colaboró también desde arriba, corría a la par que la corriente. Mientras en la cuna de las aguas se iba meciendo aquel desgraciado ser que tuvo la mala ocurrencia de jugarse su destino por un arbitrario proceder.
         Acuérdate, a la hora de comer lo feliz que se le veía. Si hasta cantó con Martín y los demás aplaudimos, y nos reímos con ganas del tonillo que imprimía su desgarrada voz. ¡Si parecía otra persona! Sus ojos, de pasmado, relucían como dos luceros a medida que entonaba, con la ayuda del tintorro, el estribillo simplón. Si en su boca, comúnmente avinagrada, sonaba tal una arenga ensayada de antemano. Y su lengua sonrosada, asomaba entre los dientes de lobo, como la pulpa de una sandía...
       Ay, Pancho, ninguno de los presentes podía imaginarse lo que aconteció de pronto. ¡Quía!, ni se lo figuraría nadie, estoy seguro de ello. ¿A qué es verdad cuanto digo, compañero? Claro que tú con lo tuyo..., en esa situación quizá no te percataras, debido a lo que estabais viviendo en tu casa... Bien es cierto que tú, Pancho, jamás has dicho ni muu, fueron otras bocas las que se encargaron de divulgar el chisme de que tu hijo se entendía con la mujer del señor alcalde. Si se ajusta a la verdad o no, solo tú puedes sacarme de dudas. Bueno, quizás no es el mejor momento para hablar de asuntos que no conciernen al caso que nos ocupa, que nos trae de cabeza y que hay que darle solución; aunque sea desgracia ajena, nos afecta de pleno. Debemos proteger la reputación del fallecido. Ya sé que él no tuvo consideración con ninguno de sus amigos; ni tampoco de sí mismo ya que no se hubiera expuesto a perder su vida por algo tan, tan... impropio en una persona que siempre había sido honesta por demás. En fin, a lo mejor él tenía la seguridad de que no se descubriría el desatiño ni que le pasaría nada grave aunque le salió fatal la jugarreta.
        De cualquier modo, fue una sucia manera de actuar y una mala manera de acabar. ¡Mira que subirse al casco de la embarcación para desembarazarse de la zamarra!... Y que confusión al ver lo que asomaba por la abertura de los bolsillos, mudos nos dejó a todos y él descompuesto de vergüenza, sin saber como explicar... sin encontrar una justificación plausible; su actitud resultaba tan cómica que no osamos ni reprenderle entonces su deslealtad. Y eso desencadenó la tragedia, convencido estoy, de que en aquel mismo instante resolvió lanzarse al caudaloso río para así liberarse de la culpa.
        Tú, te debes de acordar, el estupor nos impidió reaccionar con la premura debida. A mi tal circunstancia no me deja dormir a gusto por las noches, es por ello que debemos evitar que se sepan las auténticas razones que le empujaron a obrar como obró; júrame, Pancho, que no saldrá de entre los afectados lo que nuestro común amigo con tanto afán escondía: ¡el boleto de la primitiva agraciado con un sustancioso premio y que durante semanas habíamos buscado infructuosamente y en consecuencia, dada por perdida la recompensa que la suerte nos brindó!
Y fíjate tú lo que son las cosas: el estafador salió escarmentado. Terminó ahí su carrera delictiva.
Fin de la historia




viernes, 7 de septiembre de 2012



Pido comprensión,
           
A los que esparcen su rebeldía libremente,
A los que soportan el tedio de un tiempo, desguarnecido.
A los que sin desmayo siguen.
A los que la sociedad echa en cara sus fracasos e invariablemente les niega la mano.
A los que sobreviven al dolor y a las horas intranquilas.
A los que para sobrevivir se ven obligados a dar un paso atrás.
A los bohemios, a los sin señas, a los que ahogados en la bruma existencial no alcanzan a ver la clara luz del día.
A los que en la quebrada pobreza se vivifican y clarean como una aurora.
A los que viven en un calmoso silencio en medio de todas las voces.

martes, 4 de septiembre de 2012




ADIOS pero no a la vida, no a la inocencia, no a la luz de unos vivísimos ojos, no a las risas en la boca de un niño, no al amigo, no a la rosa florecida.

Adios, pero no a la poesía, no al dulcísimo recuerdo, no a la alegría recién estrenada, no a ese inmenso amor aquietado en el presente azul de los ensueños.

Adios al reloj, a la pereza que revive entre las sábanas; a las viejas promesas incumplidas, a la torva mentira enmascarada en verdad.

Adios al pertinaz mutismo, a la engañosa calma; a los miedos que acechan en mitad de la noche, al frío latente, al silencio profético.

Adios al cigarrillo, a la ira, la rabia, el enfado, el hondo desaliento; los recelos sustentados en la nada.

Adios pero no al hondo querer que nos redime.

Adios. Hasta luego, hasta-más-ver. 

lunes, 3 de septiembre de 2012


Tiempo suspendido.

Deslizamiento.
Equilibrio.
Tentativa.
Avance sin premura.
Esos dedos que se rozan delicados
y describen un transcurso que se está escapando
en el momento mismo de verlo.

Tiempo suspendido.
Instante intrascendente
en el cual se concentra el tiempo completo.
Como cuando soñamos despiertos
que no podemos apartar los ojos de ese tiempo
que está presente,
sí,
pero ha dejado de transcurrir.

viernes, 31 de agosto de 2012



El mar, del color argento,
el cielo cubierto de azul
y al borde de mi ventana,
el jazmín,
entretejido de sol.

jueves, 30 de agosto de 2012


En tanto que del índigo al violeta

la tarde va a esconderse en el ocaso
una brisa, destemplada, se abre paso
siseando que la noche está a la vuelta.

En tanto, el pobre seto a la intemperie
entre brillo lunar y oscura nube
prodiga emisión que agranda los colores,
los torna renegridos por infaustos;

tal es así que las hojuelas
verde encanto que da forma al cercado,
cubre su fruto y altera la rutina.

Grima da el cariz que toma el temporal.
ay de la flor color añil y la violeta
a merced de la inclemente ventolera.

jueves, 23 de agosto de 2012





Despertarte a medias. Comprender al instante que podías seguir así toda la mañana, y también la mañana del día siguiente, y la del otro, porque hoy es el “primer día de vacaciones”. Saborear este secreto placer, este placer relajante, tibio; este placer merecido e irreprochable que cada X tiempo, desciende sobre ti como una gracia divina.

miércoles, 22 de agosto de 2012


En el almanaque colgado en la pared de la cocina de Paula, resaltaba el círculo rotulado de verde sobre una fecha.

<<Uf, que lata –se lamentó- hoy he de ir a la granja de Bobby a recoger el perro, no queda otra opción pues me comprometí a cuidarle mientras él está de viaje. Me tomaré un café y saldré a escape, el pobre animal extrañará no ver a su dueño, a primera hora del día>>.

Mientras se tomaba el brebaje, se acercó a la ventana y observó el panorama a través del cristal.

<<Presiento que antes que acabe el día estará diluviando. Esas nubes que cubren gran parte del cielo lo presagian. También mis huesos lo barruntan. Son los más fiables meteorólogos, se resienten al menos cambio del tiempo>>.

Paula, se apresuró en vestirse y en cuanto se calzó sus botas de cuero, se colocó la mochila sobre los hombros y salió de casa. La mañana estaba fría y desagradable, empezó a caminar a paso ligero, siguió a buen ritmo hasta llegar a las vías del tren, debía cruzarlas por el paso a nivel pero hubo de hacer un alto al escuchar el pitido de la bocina anunciando que se aproximaba un convoy.
Avanzaba con su repique y su balanceo: sonido y movimiento combinado que recreaba un extraño ritmo musical. Mantuvo la mirada fija en la locomotora, mientras coronaba la cuesta a velocidad reducida. El tren entero fue pasando frente a ella hasta sobrepasarla un instante después. Y los chasquidos de los vagones se suavizaron en sus oídos, se dispersaron en la lejanía.

Todo era tiempo, nada más que tiempo, y a la vez el tiempo estaba suspenso en los ojos de Paula.


Mientras se tomaba el brebaje, se acercó a la ventana y observó el panorama a través del cristal.

<<Presiento que antes que acabe el día estará diluviando. Esas nubes que cubren gran parte del cielo lo presagian. También mis huesos lo barruntan. Son los más fiables meteorólogos, se resienten al menos cambio del tiempo>>.

Paula, se apresuró en vestirse y en cuanto se calzó sus botas de cuero, se colocó la mochila sobre los hombros y salió de casa. La mañana estaba fría y desagradable, empezó a caminar a paso ligero, siguió a buen ritmo hasta llegar a las vías del tren, debía cruzarlas por el paso a nivel pero hubo de hacer un alto al escuchar el pitido de la bocina anunciando que se aproximaba un convoy.
Avanzaba con su repique y su balanceo: sonido y movimiento combinado que recreaba un extraño ritmo musical. Mantuvo la mirada fija en la locomotora, mientras coronaba la cuesta a velocidad reducida. El tren entero fue pasando frente a ella hasta sobrepasarla un instante después. Y los chasquidos de los vagones se suavizaron en sus oídos, se dispersaron en la lejanía.

Todo era tiempo, nada más que tiempo, y a la vez el tiempo estaba suspenso en los ojos de Paula.

sábado, 21 de julio de 2012


tus amenas y recurrentes historias, esas que aderezas con menudas especias, y pétalos de rosa
y jugosos extractos con sabores de siempre.

Cuéntame tus historias: a manera que a ti te las contaba la abuela,
en las noches de invierno al amor del hogar.
Las más costumbristas, semejantes a las del cuento de nunca acabar,
y también aquellas en las cuales se describen notables hazañas
de imaginarios superhombres.

Ah, y no dejes de lado la del mito de los fantasmas, ni el modo en que aparecen y desaparecen por la chimenea difuminados entre el humo y las llamas de la lumbre.

Cuéntame tus historias, ficticias o inventadas: que hablen de epopeyas,
de monstruos que se vengan.
Historias fabulosas, de príncipes valientes, de nobles que nos salvan de todos los peligros.
Historias sin palabras, sin luz y sin testigos, sin pausas ni silencios.
Únicamente tú mirada serena y el pulso de mis sienes,
la súplica,
el anhelo...

Y con todo lo que la sombra hace oír.

La sacudida del viento en la arboleda, el crujir de las ramas,
el temblor de las frágiles rosas, el runrún persistente de las aguas
- ese silabeo de la lluvia en otoño -.
La palpitación de las palomas, sus batidas de alas,
el tronar estrepitoso traspasando montañas y valles...

Más no te detengas ahí
porque es mucha la noche y muchas las historias que recobrar hasta
colmar mi interés.

Tal es su sortilegio.


DERRIBADA LA LUZ
Derribada la luz,
los ojos...
a qué se destinan.         
¿Al hurto de los siete colores del arco iris,
a buscar aquellos recuerdos que echamos al fuego,
a la serenidad para aceptar las cosas?
¡Cómo actuar!
¿Escrutar en la tenebrosidad que ennegrece la pupila,
seguir la prolongación tortuosa de la misma,
deslizarse como sangre por las venas
hasta rozar el extravío,
para luego descender hacia una profundidad
donde se manifiesta un sol
que desaloja sombras?
¡Cómo actuar!