jueves, 29 de diciembre de 2016

Se duele el poeta, desvaría, se ufana.
Por descubrir, de pronto, insólitos pensamientos,
mientras el mundo arde.
Por deleitarse y envanecerse…
Por amasar con el oro y la plata las palabras.

Desvaría por la impronta de una luz poética.
Escribe su sueño, su pensamiento, sus osados deseos.

Se ufana por el hermoso espectáculo de ver impresos sus pensamientos.
Y es que, en fin, el poeta escribe sofismas con ardor y empeño.
Su aturdimiento, su ensombrecida mirada; lo hondo de su experiencia.

Su mísero vivir.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

La alegría
La alegría puede estar en las pequeñas cosas.
En el boscoso jardín, flor entre mil flores.
En las ondas prodigiosas del aire,
en los acordes del sembrado,
en el fruto cerrado,
en la amorosa fatiga,
en la brisa violeta de la anochecida;
en el cómplice silencio.
La alegría se aposenta en lo que tiene sentido.
Crece en la sonrisa de un niño,
en su misma inocencia.
Puede brotar de lo oscuro, como un ascua de luz.
Es un ave migratoria, va, vuelve…
A veces no se deja ver,
más puede percibir el alma desnuda del hombre.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Bebamos el vino de la felicidad en copas del mejor cristal. 
Brindemos con el alma puesta en pie. 
Degustemos con alegre regocijo el dulce licor. 
Degustemos la bebida hasta agotar la noche y venga el alba 
abriendo el horizonte. 
Bebamos sin más.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Motivaciones para no morir
No morir antes de tiempo.
No morir en un ¡ay! anticipado al mañana.
No morir en medio de un sueño gris.
No morir con una urgencia y una impaciencia que puede calificarse de adecuada.
No morir después de todo con reconcomio.
No morir como un pez, vadeando en la vorágine de la vida.
No morir sin haber conocido la felicidad más viva.
No morir sin estar bien seguro de lo que haces.
No morir por el hecho de pasar a mejor vida.
No morir fingiendo que estas más vivo que los vivos.
No morir sólo porque te llegó el turno y dar paso al siguiente.
No morir a la hora en que la farmacia de la esquina echaba el cierre.
No morir apegado a la costumbre, juégate la vida en un casino, firma ante notario tal acción.

No morir sin un plan concebido de antemano, para ulteriormente…
No morir sin desvelar el secreto más oculto que siempre guardaste en el corazón para ti.
No morir de los males más comunes: enfermedad o hambre, sino por dignidad.
No morir con un sentimiento de culpabilidad por haber vivido en vano.
No morir sin cobrar el finiquito que te adeuda el destino.
No morir sin cancelar tus cuentas con la vida.

No morir sin pedir disculpas a la muerte por adelantarte al florecimiento del las lilas y llegar sin nada en las manos.
No morir por dejar muerto de ganas a quien te sigue el rastro con algún fin.
No morir como un arrepentido, en vísperas de juicio.
No morir sin cumplir la penitencia, si eres pío.
No morir sin billete de ida y vuelta.
No morir sin tener al diablo de tu parte. (Hay que tener amigos hasta en el infierno)

No morir en el nombre del padre o del hijo, ni en venganza de nadie: vendita sea la hora de la muerte si has firmado la paz con tu conciencia.
No morir sin brindar con todos tus parientes, por su suerte.
No morir sin decir a los que amas, adios… y a Dios pedirle perdón por tu osadía.

No morir por dejar en herencia –vanidad de vanidades-: tu memoria, tus versos y tu olvido.