Motivaciones para no morir
No morir antes de tiempo.
No morir en un ¡ay!
anticipado al mañana.
No morir en medio de un sueño
gris.
No morir con una urgencia y
una impaciencia que puede calificarse de adecuada.
No morir después de todo con
reconcomio.
No morir como un pez,
vadeando en la vorágine de la vida.
No morir sin haber conocido
la felicidad más viva.
No morir sin estar bien
seguro de lo que haces.
No morir por el hecho de pasar
a mejor vida.
No morir fingiendo que estas
más vivo que los vivos.
No morir sólo porque te llegó
el turno y dar paso al siguiente.
No morir a la hora en que la
farmacia de la esquina echaba el cierre.
No morir apegado a la
costumbre, juégate la vida en un casino, firma ante notario tal acción.
No morir sin un plan
concebido de antemano, para ulteriormente…
No morir sin desvelar el
secreto más oculto que siempre guardaste en el corazón para ti.
No morir de los males más
comunes: enfermedad o hambre, sino por dignidad.
No morir con un sentimiento
de culpabilidad por haber vivido en vano.
No morir sin cobrar el
finiquito que te adeuda el destino.
No morir sin cancelar tus
cuentas con la vida.
No morir sin pedir disculpas
a la muerte por adelantarte al florecimiento del las lilas y llegar sin nada en
las manos.
No morir por dejar muerto de
ganas a quien te sigue el rastro con algún fin.
No morir como un arrepentido,
en vísperas de juicio.
No morir sin cumplir la
penitencia, si eres pío.
No morir sin billete de ida y
vuelta.
No morir sin tener al diablo
de tu parte. (Hay que tener amigos hasta en el infierno)
No morir en el nombre del
padre o del hijo, ni en venganza de nadie: vendita sea la hora de la muerte si
has firmado la paz con tu conciencia.
No morir sin brindar con
todos tus parientes, por su suerte.
No morir sin decir a los que
amas, adios… y a Dios pedirle perdón por tu osadía.
No morir por dejar en
herencia –vanidad de vanidades-: tu memoria, tus versos y tu olvido.