Este fax es para usted, enérgico explorador del absurdo:
Hoy es jueves 26, estoy con la mirada atrapada en un pliego de papel... No encuentro sosiego, no tengo paz.
Sé que juré mantenerme incólume en mi ociosidad. Y sin embargo la mano se me va a la pluma y si ella decide tomar la partida... todo es cosa de dejarse llevar. Me convierto en simple elemento. (El hombre se recrea en esa simbiosis entre el ser humano y lo que le rodea, dicen)
Remarco que escribo para llenar una hora hueca. Tal vez por ello el largo oleaje de este anónimo puede que le aburra.
Pero necesito expresarme. Y es complicado encontrar con quién. Es difícil mantener un diálogo sostenido por actitudes y gestos, por miradas y bruscos enmudecimientos.
También los sentidos andan desorientados.
Ahora se piensa con las orejas, se mira por los orificios de la nariz, se habla entre dientes y se escucha detrás de las cortinas. Los ojos, son como pies que corren por las calles.
Resulta que unos cuantos deciden si vamos de excursión, a coger nidos o de peregrinación a Guadalupe.
Todos los días son lo mismo. Hoy por la mañana llovió. Amargos sones se cuelan en mi oído.
Deriva que la temperatura del infierno ha bajado unos grados y para el mortal que se juega la vida en su quehacer, día sí día también, es de relevada importancia -las personas vivimos tanto de grandes mentiras como del aire-, por lo que cada vez desafiamos más al destino.
Seguimos muriendo a la velocidad del pensamiento. ¿A qué mentirnos con esa pose de bienaventurados? Corramos un tupido velo.
Qué pensará usted qué sé yo: nada. No entiendo nada. Este engañoso mundo no es sino
fugaz gesto de aturdimiento. Navegamos en la misma abstracción. El mundo va al revés.
No se ni por qué le escribo. Uno escribe en el viento y lo que uno escribe es miedo, trizadura y conjetura, sin más.
Se hace tarde ojalá no llueva mucho más. Saldría de casa liberado de paraguas, sólo para sentir que vivo, que soy real.
Establezcamos un pacto. Febrero y todos los febreros son ásperos. Silba la brisa acusaciones gélidas. Las hebras del fino pensamiento configuran una trama.
Pero respire tranquilo hoy sólo me acompañan recuerdos y derivas, no hay más proyecto que desasirme de tontas elucubraciones.
Lo cierto es que llueve, mal tiempo para la alegría.
Aunque el mundo sigue lleno de gente, así las cosas quién sabe...
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