Puedo ser algo más que una sombra indeleble
con figura de hombre,
siguiendo tus pasos.
Y si tú me quisieras,
por esa sola gracia, puedo ser
ese sol que se posa en tu hombro,
esa luna creciente que dormita a tus pies
en la cuna de plata;
el sueño que florece,
tu ángel de la guarda.
O tal vez, en las tardes de furia.
alarido en un hondo silencio,
tu cielo, tu noche, tu miedo…
la sombra del viento,
forajido vil.
Y si quieres también
puedo ser piojo verde,
tañedor de tamboril y flauta,
ladrón de corazones,
tu rey y su espada.
Un vivo corazón,
tu día y tu sol –humilde servidor-,
tu fiel enamorado.

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