CUANDO estás sin palabras en la boca
y está amordazándonos la voz,
o el ruido sordo del grito que nos viene
del aire se apresa entre los labios,
cuando estás en ese espacio frío
que se aquieta en la garganta:
se desprende el vacío de la noche en el oído.
Nos vuelve luna del desierto

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