jueves, 30 de agosto de 2012


En tanto que del índigo al violeta

la tarde va a esconderse en el ocaso
una brisa, destemplada, se abre paso
siseando que la noche está a la vuelta.

En tanto, el pobre seto a la intemperie
entre brillo lunar y oscura nube
prodiga emisión que agranda los colores,
los torna renegridos por infaustos;

tal es así que las hojuelas
verde encanto que da forma al cercado,
cubre su fruto y altera la rutina.

Grima da el cariz que toma el temporal.
ay de la flor color añil y la violeta
a merced de la inclemente ventolera.

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