martes, 4 de septiembre de 2012




ADIOS pero no a la vida, no a la inocencia, no a la luz de unos vivísimos ojos, no a las risas en la boca de un niño, no al amigo, no a la rosa florecida.

Adios, pero no a la poesía, no al dulcísimo recuerdo, no a la alegría recién estrenada, no a ese inmenso amor aquietado en el presente azul de los ensueños.

Adios al reloj, a la pereza que revive entre las sábanas; a las viejas promesas incumplidas, a la torva mentira enmascarada en verdad.

Adios al pertinaz mutismo, a la engañosa calma; a los miedos que acechan en mitad de la noche, al frío latente, al silencio profético.

Adios al cigarrillo, a la ira, la rabia, el enfado, el hondo desaliento; los recelos sustentados en la nada.

Adios pero no al hondo querer que nos redime.

Adios. Hasta luego, hasta-más-ver. 

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