Éramos
felices.
Éramos dos almas viviendo un mismo
sueño.
Éramos dos mitades formando un todo.
Éramos un mar en el oleaje de la pasión.
Éramos amantes en el paraíso, con el sol
del sentimiento en la mirada.
Éramos danza, movimiento del ritmo de
las olas
subiendo y bajando en rizos de voz, en
espirarles de infinito.
Éramos nube, cielo, agua, noche, día,
luna, vida...
Éramos libertadores del amor.
Éramos la luz de la mañana en Nueva
York,
Éramos todo abril en el deseo.

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