martes, 23 de septiembre de 2014

OTOÑO
Languidece la tarde. El valle exhala una suave fragancia.
El viento entona un melancólico canto otoñal. 
La campiña es un tapiz tornasolado.
En otoño la naturaleza se trasforma, corrige sus formas,
cambia de tonalidad.
El color se ajusta a su medida: se afina, se difumina,
se diluye en la grafía del paisaje.
Con esa bella estampa natural, la mente divaga,
se recrea, conforma ideas
en una base de delirios, sin norma ni cuidado.
La pupila se torna ruborosa,
y la mirada se humedece de azul.

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