miércoles, 7 de octubre de 2015

LA MUERTE Y LA VIDA

No se cansa la muerte de mendigar.
Hoy ha venido a pedir.
Mi vida le ha dado pan, pero eso no la contenta...
Le ha regalado, además, un hermoso día de sol,
restándoselo a sí misma.
Se va...,pronto volverá a por más,¡ella es tan avariciosa!.
Volvió a llamar a la puerta.
Mi vida, le dio a beber agua de la buena suerte,
también añadió una noche, la más feliz de sus sueños,
perdiéndola para sí; parece, le supo a poco.
Descarada se lo dijo.¡Ella es tan desvergonzada!.

Vino de nuevo, otro día, ya se conoce el camino.
Llegó con gesto marchito.
Mi vida, sintió aprensión y le brindó un buen descanso
ofreciéndole su lecho, a sabiendas que no hay otro...
Abusadora la muerte, juega con su esplendidez.
Mi vida:”Mañana descansaré”.
Guardó vigilia. Misericordiosamente, custodió a la masa imberbe.
Fundiéndose, las sombras con mi vida,
la muerte y su reposo.
Desagradecida, a la mañana siguiente sin decir adiós, marchó,...

No tardaría en volver. Esa vez pidiendo plata,
Mi vida se la entregó, más, no sintiéndose a gusto,
reclama otra cosa aún. Cada vez exige más.
Mi vida, mira el rostro descompuesto de la muerte y le cede su alegría...
La muerte se la llevó. ¡Infame  depredadora!.

 Regresó. Antes de lo acostumbrado, exigiéndole:
¡Todo lo que poseyera!
Mi vida, desconcertada, en vez de reír...lloraba.

                   Y no teniendo más que dar le cedió su corazón, le entregó...: ¡Su propia alma!.

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