DONDE HABITE EL OLVIDO
Quisiera volar,
dejarme ir, hasta donde el corazón me conduzca:
Lejos, muy
lejos... ¡donde habite el olvido!
Donde los
miedos no perturben el sosiego,
donde el
laberinto de las pasiones no condicionen la vida,
donde la
percepción del tiempo carezca de virtud;
donde la
apurada prisa pierda su razón de ser.
Allí, en los
dominios sin luz de la conciencia,
donde sueño e
irrealidad subsisten en noble sintonía.
Donde la
memoria es aire,
el recuerdo
niebla y la evocación vacío...
Allí, en ese
tranquilo edén, de inmortales utopías,
donde todo lo
vivido se funde en una misma tiniebla.
Donde el pasado
es un mito,
el presente una
quimera y el porvenir espejismo...
Allí, en tan
mágico reino, sin historia,
refugiaré mi
soledad
y animaré los
silencios cantándole himnos a la deidad
que tuvo a bien
acogerme en la gloria de la inopia.
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