jueves, 29 de diciembre de 2016

Se duele el poeta, desvaría, se ufana.
Por descubrir, de pronto, insólitos pensamientos,
mientras el mundo arde.
Por deleitarse y envanecerse…
Por amasar con el oro y la plata las palabras.

Desvaría por la impronta de una luz poética.
Escribe su sueño, su pensamiento, sus osados deseos.

Se ufana por el hermoso espectáculo de ver impresos sus pensamientos.
Y es que, en fin, el poeta escribe sofismas con ardor y empeño.
Su aturdimiento, su ensombrecida mirada; lo hondo de su experiencia.

Su mísero vivir.

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