Se duele el poeta, desvaría, se ufana.
Por descubrir, de pronto,
insólitos pensamientos,
Por
deleitarse y envanecerse…
Por amasar con el oro y la
plata las palabras.
Desvaría por la impronta de
una luz poética.
Escribe su sueño, su
pensamiento, sus osados deseos.
Se ufana por el hermoso espectáculo
de ver impresos sus pensamientos.
Y es que, en fin, el poeta
escribe sofismas con ardor y empeño.
Su aturdimiento, su
ensombrecida mirada; lo hondo de su experiencia.
Su mísero vivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario