lunes, 17 de abril de 2017

Recuerda, díscolo mirlo,
cuando pretéritas albas rociaron las primaveras
todo el placer que palpitó en tus alas,
será la seda que lustre mi gastada edad.
Ahora, cuando el sol se desvanece,
cuando ya tus miedos no pueden sostener
ni su corpórea entidad, te invoco, pájaro loco,
a remontar el vuelo de mi fe.


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