Prodigios
Se han unido la flor, el oro
vespertino y mi hambre,
para reencarnarse en un
realismo de todos los colores.
Siempre queremos que lo
maravilloso nos deslumbre,
a pesar de no entender si el
prodigio se presenta sólo para recordarnos
su existencia o, establecer
un orden
ante un espacio tan luminoso
y desnudo.
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