Un hombre nace a la vida
siendo vida,
asiéndose a la luz.
Pero así como entras a la vida
sales
para restablecer el orden.
Por lo cual un hombre puede acabar
con el único fin
de dejar de lado el ardor de la
sangre y despertar siendo
raíz.
Resurgir en un rosáceo albor,
convertido en abeja.

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