jueves, 1 de diciembre de 2011


Qué hacer.

Qué hacer para guardar en la memoria
la vibración de la tarde,
qué hacer.
Qué hacer para ordenar el incesante tumulto de intervalos,
de una puesta de sol,
qué hacer.
Qué para entallar en el corazón el relieve de la luz,
su pureza y dominio,
qué hacer.
Fragmentada la imagen,
atropellada la sensación,
violentado el reflejo acumulado...

Se contradice el recuerdo.
No señala término,
no enlaza, no ordena,
ni tan siquiera lo numera.
Pues, entonces,
qué hacer para establecer las huellas que marcó su paso.
Qué hacer, qué hacer.

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