A MI MADRE
He
sorprendido a la luna
mientras velaba tu sueño
haciéndote una promesa, al escuchar tus anhelos.
No era su voz lo que oía, hablaba mi corazón,
orando frente al
silencio
y la luna respondió:
¿Quién puede negar a un ángel el sueño que guarda su alma?
Mientras haya una luz en los ojos y un aliento silbando en su
pecho, la esperanza, lucirá
valiente entre las sombras,
las nubes o el viento.
Como el sueño, yo estaré al acecho para que la luna cumpla su promesa y su fuerza sea fuente de vida para que tus alas relancen el
vuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario