viernes, 19 de octubre de 2012


A MI MADRE


He sorprendido a la luna                 mientras velaba tu sueño               haciéndote una promesa,                     al escuchar tus anhelos.
No era su voz lo que oía,                 hablaba mi corazón, orando                   frente al silencio                                         y la luna respondió:
¿Quién puede negar a un ángel               el sueño que guarda su alma?
Mientras haya una luz en los ojos               y un aliento silbando en su pecho,           la esperanza, lucirá valiente               entre las sombras, las nubes o el viento.
Como el sueño, yo estaré al acecho     para que la luna cumpla su promesa        y su fuerza sea fuente de vida                  para que tus alas relancen el vuelo.

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