miércoles, 10 de octubre de 2012



LA FUGA DE UN SUEÑO

Se desvaneció mi sueño.
Se deslizó sigiloso, dejándome los ojos sin mirada,
caminó hacia la infinita noche sin mañana.
Vosotras, deidades celestiales de la luz,
salid en pos de su rastro.
Id por las sendas floridas del limbo,
cruzad la niebla preguntando
decid que era el blanco sueño de una frágil inocencia.
Buscadlo.
No cejéis de buscar.
Escrutad por las cavernas del aire,
por los márgenes del cielo,
en los abismos donde el sonido perpetúa la voz.
Y si acaso apareciese...
convencerlo con tiernas dulzuras del regreso
y que regrese.
¡Ah, si quisiera!
Volvería a relumbrar el sol en el vacío de unos ojos,
sobre unas pupilas estremecidas con una nueva luz
que nunca se extinguiera.
Buscadlo.
Pues un instante bastaría,
para que el espíritu doliente recobrara su sentido de amante fiel.


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