EL RÍO
Ya no baja el río con sus
aguas bravas.
No corre el torrente con
tanta fiereza.
Ni llegan, de arriba,
arrastrando arena
las fuertes riadas, cercadas
con broza se
ceñían al puente dejando sus
marcas.
Ya no baja el río con sus
aguas claras.
No se ven los peces,
brillantes, lidiando contra las corrientes.
Ni se mira el puente en las cristalinas
aguas.
Ya no son tan límpidas.
No se transparentan…
Apenas si se ve qué fondo
hay de agua.
Ya no baja el río con sus
aguas mansas.
No canta el labriego.
No irriga su huerta.
Viendo que no hay agua la
voz se le quiebra.
Las plantas, sin ella, no
viven.
Por falta de riego, pronto
estarán secas.
Si no corre el río...
Si el caudal no crece...
El campo adolece de hastío,
la hierba se pierde,
las flores: se mustian.
Las aves, enmudecen, en los
altos árboles.
Ahora baja el río, sin
apenas cauce.
Solo son hilillos...
¡No pueden beberse!

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