viernes, 2 de noviembre de 2012


EL RÍO


Ya no baja el río con sus aguas bravas.

No corre el torrente con tanta fiereza.
Ni llegan, de arriba, arrastrando arena
las fuertes riadas, cercadas con broza se
ceñían al puente dejando sus marcas.

Ya no baja el río con sus aguas claras.

No se ven los peces, brillantes, lidiando contra las corrientes.
Ni se mira el puente en las cristalinas aguas.
Ya no son tan límpidas.
No se transparentan…
Apenas si se ve qué fondo hay de agua.

Ya no baja el río con sus aguas mansas.

No canta el labriego.
No irriga su huerta.
Viendo que no hay agua la voz se le quiebra.
Las plantas, sin ella, no viven.
Por falta de riego, pronto estarán secas.

Si no corre el río...

Si el caudal no crece...

El campo adolece de hastío, la hierba se pierde, 
las flores: se mustian.

Las aves, enmudecen, en los altos árboles.

Ahora baja el río, sin apenas cauce.
Solo son hilillos...
¡No pueden beberse!

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