Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Más
allá del insuperable cinismo de aquellos que formulan mensajes discordantes. Para
que haya por lo menos un grito que deje su rastro en el aire.
Voy
a seguir creyendo, en ese amigo de todas las horas. En esas mujeres, con ojos
de cielo, sin otra cosa que hijos y pobreza a la espalda.
En
los poetas, furtivos de utopías.
En
aquellos que pastorean la realidad fiable.
Los
que cantan y bailan al son de las palmas.
Voy
a seguir creyendo hasta que el hombre haya recuperado su espíritu batallador.
Y
seguiré y seguiré y levantaré los brazos porque siempre habrá una sedienta flor
que salvar.
Porque siempre habrá un alma… Erguida sobre tantos sueños renacidos de
honorabilidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario