martes, 11 de diciembre de 2012


Permíteme decirte, amor…
Que vivo en desaliento agrio, que voy de derrota en derrota
por el resbalador silencio lleno de todas las cosas que quedaron atrás,
caminando de puntillas por el vértice de la alucinación.
Cual estrella fugaz ando en la noche,
nada me hostiga y nadie me acompaña, únicamente
la luna, desleal, cercando mis pies.
Más en este tipo de escenarios, amor, sigues reinando en mí.

Permíteme decirte, que mi único deseo: es volver a la orilla de tu alma.

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