EN TIERRAS BAJAS
Aún no ha acabado el tiempo.
No, todavía no ha acabado el
tiempo de las sombras.
Falta un trecho ciertamente
angosto,
mirando paisajes sin paisajes
en tierras bajas.
Por ello, ay, peregrino: habrás
de seguir sin ruido,
sin ruido.
Únicamente el canto de los
pájaros
y el sueño caliente en el
pecho.
Y el corazón ahí, ahí.

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