sábado, 18 de mayo de 2013



Cesto y Luna: Paseo por el Sena


La luna en forma de ce se reflejaba en el agua oscura del río. Parecía ir tras la barca, como persiguiéndola. En un momento dado dio un salto y se posó en los antebrazos de Francois, que remaba con ganas. De ahí trepó hasta los hombros de Cecil Lescor, jugueteó durante breves instantes con su rizada cabellera y luego comenzó a deslizarse, suavemente, sobre su pecho, bajando más y más hasta quedar suspendida en su cintura de avispa. Siguió resbalando hacia el suelo; pero no se quedó quieta tampoco entonces, muy al contrario, como una centella pasó por encima de los pies de Gean-Luc sin detener su avance hasta llegar al cesto que se hallaba en un lateral del bote. Su diáfana claridad, creó un cerco plateado en medio de las sombras más en un instante se coló dentro ocultándose entre el tarro de paté, haciendo destellar el frasco de licor de anís, recreándose sobre el molde de la tarta Tatín con la complacencia de saberse muy segura allí. 

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