sábado, 25 de mayo de 2013


La muchacha de los lirios.

Imagen humana de agua.
Vaga silueta, pequeña forma abriéndose camino entre la niebla;
pálido fantasma, renacido de la bruma.
La muchacha de los lirios,
presenta un aspecto mágico, infantil, como un personaje de teatro.
Envuelta en un extraño aislamiento
parece conducir la mirada hacia una esfera inmaterial.

Sus pasos son como los latidos de un corazón cansado:
lentos, pausados, silentes.

Se desboca mi corazón al contemplar la singularidad
de su semblante, su místico abatimiento.
(Mágica figuración  de la soledad,
sensual hasta la voluntad y el asco).  

Transportado a aquel estado primigenio del alma
reclamo su atención de mil modos, más ella…
cual lánguido ensueño,
cruza delante de mi vista,
en mudo ensimismamiento.

Ni un débil fulgor en sus increíbles ojos, plateados.

Y con ese halo de misterio la vi perderse
en inesperadas lentitudes.

Se adentraba en la nada, como flotando en el aire
entre remolinos de velos blancos.
Límpidos velos de agua.

Se fundía con el amanecer en un suavísimo violeta,
como un desdibujado reflejo.

Mi corazón se ahogó en un grito desnudo,
se arrumbó en la nostalgia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario