miércoles, 20 de noviembre de 2013


Desde lo ignoto
¿No partió la voz desde las gargantas de la noche a los augures del eco?
¿No volvió, en su transfiguración, con el sonido argento de las aguas?
¿No partieron las tribus de Israel a los desiertos?
¿No trajeron los héroes las raíces de las cimas?
¿No buscó el peregrino la clave de esta vida sin sonrisas
y en un recodo intemporal del mundo halló la ciudad de la alegría?
¿No se alejaron los pájaros hacia otras tierras ajenas
y volvieron con una nueva primavera?
¿No persiguió el trovador a la musa de los sueños azules
desde el vergel de su imaginación?
¿No regresó, en el colmo de su alegoría, con los dones mesiánicos del lumen?
¿No se aventuró el hombre a descifrar el enigma de la inmortalidad
y retornó con un pesar errabundo?
¿No vendrán otra vez detrás de los vitrales del crepúsculo
los fantasmas de la memoria y se darán cita en mi jardín insomne?
Más ¿qué hacer hoy que nos otorgue otro abril,
otra ribera donde poner los odios,
detener las angustias
y afirmar el manantial de sol de esta nueva fosforescencia?



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