ALEGRÍA
Viene
la alegría, algunas veces, sin dar aviso. Como una llamarada. Cual ave fénix.
Viene
desde la cima de un recuerdo, desde los hondos sentimientos, desde el sencillo
vivir.
Viene
por los caminos de la melancolía, con la frescura del rocío.
Viene
a alumbrar mis vigilantes horas. Desde la sombra llameante, desde lo ignoto.
Y
es entonces cuando se bendice la suerte por verla aparecer, con su batir de
alas: grácil, con esa viva luz de meridiano.
Tiene
del sol los cálidos fulgores, del ruiseñor el fino canto y del poniente el
ondular del aire.
Delante
de mí está. Erigida… cual sol de
cien auroras.
Y
el corazón a verdecer empieza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario