lunes, 30 de diciembre de 2013

ALEGRÍA    

Viene la alegría, algunas veces, sin dar aviso. Como una llamarada. Cual ave fénix.
Viene desde la cima de un recuerdo, desde los hondos sentimientos, desde el sencillo vivir.
Viene por los caminos de la melancolía, con la frescura del rocío.
Viene a alumbrar mis vigilantes horas. Desde la sombra llameante, desde lo ignoto.
Y es entonces cuando se bendice la suerte por verla aparecer, con su batir de alas: grácil, con esa viva luz de meridiano.
Tiene del sol los cálidos fulgores, del ruiseñor el fino canto y del poniente el ondular del aire.

Delante de mí está. Erigida… cual sol de cien auroras.


Y el corazón a verdecer empieza.

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