AL CAER LA TARDE
A veces, al caer la tarde,
cuando la calma es más propicia,
un torbellino de ideas turba
mi paz interior.
Y vuelan los pensamientos
desprovistos de sosiego,
y detrás suyo voy yo,
levitando sin denuedo.
Liberado de recato, dejo
libre el intelecto
que me lleva hacia otros
ignorados universos.
Ya el misterio se revela,
queda adherido a mis alas,
y en mis ojos reafirmado

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