viernes, 16 de mayo de 2014

El búho.


Enmudece la ciudad.
El cansancio se ha dormido.
El silencio es testigo de la noche.

La noche se hiela.
La helada va adquiriendo consistencia de invierno.
La frialdad sofoca rigurosas vaharadas de los sumideros.

Un búho –desventurado fantasma de la oscuridad-,
picotea la niebla que empaña los ámbitos yertos
Respira la humedad de una austera negrura.


La ausencia trasciende hasta el confín.

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