viernes, 27 de marzo de 2015



Puedo ser.

Puedo ser algo más que una sombra indeleble
con figura de hombre,
siguiendo tus pasos.

Y si tú me quisieras,
por esa sola gracia, puedo ser
ese sol que se posa en tu hombro,
esa luna creciente que dormita a tus pies,
el sueño que florece,
tu ángel de la guarda.

O tal vez, en las tardes de furia,
alarido en un hondo silencio,
tu cielo, tu noche, tu miedo…
la sombra del viento,
forajido vil.

Y si quieres también
puedo ser piojo verde,
tañedor de tamboril y flauta,
ladrón de corazones,
tu rey y su espada.

Un vivo corazón,
tu día y tu sol –humilde servidor-,
tu fiel enamorado.


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