lunes, 7 de diciembre de 2015

EN OTOÑO
La naturaleza corrige sus formas,
cambia de tonalidad.
Es un tapiz tornasolado, la campiña.
El color se ajusta a su medida: se afina, se difumina,
se diluye en la grafía del paisaje.
Con esa bella estampa natural, la mente divaga,
se recrea, conforma ideas
en una base de delirios, sin norma ni cuidado.
La pupila se torna ruborosa,

y la mirada se humedece de azul.

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