miércoles, 23 de diciembre de 2015


FELICES FIESTAS


EL DESTINO

Nos separan dos ciudades y, no es nada,
si el corazón corre al vuelo...
¡Es un soplo la distancia!
Ni ponientes ni occidentes, ni verdes inmensidades,
ni los dilatados mares bastan, 
para romper los afectos:
prendidos van en el alma.
Y se palpan.
Y se sienten.

Y perduran en el tiempo.

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