FELICES FIESTAS
EL DESTINO
Nos separan dos ciudades
y, no es nada,
si el corazón corre al
vuelo...
¡Es un soplo la
distancia!
Ni ponientes ni
occidentes, ni verdes inmensidades,
ni los dilatados mares bastan,
para romper los afectos:
prendidos van en el alma.
Y se palpan.
Y se sienten.
Y perduran en el tiempo.
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