Lástima de corazón.
Helado, tiembla, ante el
furor que le humilla.
Dotado de transparencia, su
esponjosa inconsistencia
- indefensa adarga -, donde
se incrustan las flechas,
los dardos de la malicia.
Su traslúcido semblante,
palidece en la desdicha.
Lascivo volcán de odio.
Pobre corazón: Cautivo de su bondad...

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