Quiero llegar al mar desprotegido, con la misma inocencia de aquel niño que soñaba con el
mar y el mar se avino a consentirle.
Quiero llegar al mar de
oscura transparencia,
deleitarme y, ante tal
magnificencia,
quedarme ahí… sintiendo los
golpes de la sangre.
Levantar la cabeza, como hace
un pájaro al beber y… aventurarme
en lo inefable de ese agua
abrumadoramente azul,
buscando entre su fresca efervescencia
una respuesta a mis vacilaciones
Quiero llegar al mar que me
socorre, lavando mis pecados.
Voy al encuentro del canto de
las aguas, pero no como una huida,
no como amarga desesperación,
sino para tomar conciencia y ver si mi memoria mortal reside en los salinos subterráneos.
Quiero llegar al mar en
primavera a esperar la venida de mi amado.
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