miércoles, 20 de enero de 2016

Quiero llegar al mar desprotegido, con la misma inocencia de aquel niño que soñaba con el mar y el mar se avino a consentirle.
Quiero llegar al mar de oscura transparencia,
deleitarme y, ante tal magnificencia,
quedarme ahí… sintiendo los golpes de la sangre.
Levantar la cabeza, como hace un pájaro al beber y… aventurarme
en lo inefable de ese agua abrumadoramente azul,
buscando entre su fresca efervescencia una respuesta a mis vacilaciones

Quiero llegar al mar que me socorre, lavando mis pecados.
Voy al encuentro del canto de las aguas, pero no como una huida,
no como amarga desesperación, sino para tomar conciencia y ver si mi memoria mortal reside en los salinos subterráneos.


Quiero llegar al mar en primavera a esperar la venida de mi amado.

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